Análisis de Hotline Miami

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No hay nada como quitarle el precinto a una botella de vodka. Es una sensación interesante: dicen que el precio condiciona tu posterior resaca, conoces más o menos adónde te puede llevar su interior, pero de ninguna forma sabes qué ocurrirá si te la acabas. Este esquema, etílico como él solo, se puede aplicar a los indies: sabemos lo que hemos pagado por ellos, tenemos ciertas expectativas en base al género, quizá a quienes están detrás del juego. Pero no vas a saber si es genial o una puta mierda hasta que entras en él en profundidad.

El caso de Hotline Miami es, pues, una mugrienta botella de un líquido turbio que, por más que lo mires, no vas a saber si está bueno o si te va a sentar como una patada en la boca. Pero eh, que alguien te ha dicho que está genial, que te va a dar un subidón de fliparlo. Y entonces lo pruebas, y te despiertas tirado en la cama, en pelotas, con una tía que no conoces de nada a tu lado y con una extraña sensación. La sensación de que, pese al dolor de cabeza, esa noche te lo has pasado de puta madre.

Bienvenidos a Miami.

3 de Abril de 1989

El primer acierto del juego es su historia: apenas tiene. No te va a aburrir con cutscenes coñazo que no aportan nada, que no interesan nada y que solo sirven para molestar. Pero sí cuenta con un trasfondo sutil de una Miami ochentera repleta de drogas, putas, mafias y conspiraciones chungas que nos recuerdan a cosas como Pulp Fiction, Scarface y a (gran parte de) Cronenberg. Encarnaremos a un tipo sin nombre que se gana el pan haciendo trabajitos cuestionables para una organización desconocida. Y ya. Nada de nombres, nada que te quite la concentración de lo que es importante en este juego: matar (o morir).

Xenogames - Análisis Hotline Miami

 

El cometido del juego no podría ser más arcade: entraremos a todo trapo a un garito repleto de tíos armados hasta el pene, y la cosa se reducirá a matarles. Olvidaros de otra cosa que no sea reventarles la cabeza a un tío con un bate de béisbol, o a volarle las tripas de un escopetazo. Todo se sucede tan rápido, y es tan fácil matar y ser matados, que no puedo hacer otra cosa que quitarme el sombrero. Olé.

Y ah, amigos, la dificultad de este juego es un aspecto que puede echarnos MUY para atrás si no vamos preparados. No serán pocas las veces que nos frustraremos en una sección particular porque nos matan en un abrir y cerrar de ojos. Menos mal que el reinicio es instantáneo y, gracias a que cada episodio está dividido en niveles (por ejemplo, los pisos de un edificio), no nos tendremos que recorrer todo el episodio desde el principio. Jugar con mando, igual que ya pasaba con They Bleed Pixels o Super Meat Boy, será un buen antídoto para no morir una y otra y otra vez. Ya os digo que hay un logro que consiste en morir 1000 veces, y me lo saqué sin buscarlo antes de acabarme el juego…

 

Pizza, limpiadores y cintas de vídeo

Hotline Miami es un juego de esos en los que no te crees que tu mente aprenda y se quite de malos vicios que te impiden acabar un nivel. Insisto en el ritmo del juego, un locurón del bueno en el que si buscamos acabar cada episodio con buena puntuación tendremos que memorizar la posición inicial de los enemigos, tener muy claro cómo usar cada arma y rezar lo que sepamos. Y mucho habrá que rezar, ya que los controles con mando pueden ser un buen quebradero de cabeza hasta que te acostumbras a ellos. Tomando como referencia la perspectiva cenital de un Grand Theft Auto clásico, para que me entendáis, moveremos a nuestro matón con el stick izquierdo, lo orientaremos con el derecho, y nos serviremos de un botón para agarrar enemigos, otro para golpear, y otro para recoger armas y para lanzarlas.

La gran pega del control, al menos hasta que estás cómodo, es en mi opinión el stick derecho, el de orientación. La rapidez del juego nos obliga a ser también rápidos con la velocidad a la que orientamos el personaje, y el stick derecho es tan sensible que nos costará no cometer errores que resulten en nuestras vísceras desparramadas por ahí. Creo que se puede llegar a dominar bien el juego con mando, pero exige una hora de adaptación. Y sigue siendo mejor que jugar con los controles por defecto.

Hay más ayudas, aparte de nuestra paciencia, que nos resultarán de utilidad para avanzar. Si somos buenos, desbloquearemos máscaras a lo largo de los episodios que nos darán bonuses en forma de puñetazos más letales, más armas o más resistencia (hay algunas máscaras con efectos negativos que son la risa). También encontraremos algunas desperdigadas por los niveles, así que os recomiendo que seáis avispados.

Al acabar el nivel, además, obtendremos una puntuación y un rango (de C a A+) en base a cómo hayamos jugado. Si hemos hecho combos largos, si hemos usado los portazos y el lanzamiento de armas… Al final el juego premia la variedad, que no vayamos con una barra de hierro reventando a todo lo que se mueva. La puntuación total irá desbloqueando además nuevas armas que nos encontraremos a lo largo de los niveles.

Xenogames - Análisis Hotline Miami

 

Drogas de mal viaje

No tendréis excesivos problemas para mover el juego. Sus requisitos son relativamente bajos, e incluso los recomendados son bastante asequibles. Pero si hay algo que os va a mosquear son los bugs. Es verdad que Dennaton Games, la empresa responsable, está compuesta por dos únicas personas, y que evidentemente tienen más difícil llevar un buen control de calidad. Pero el juego sufre de constantes cuelgues, bugs que te quitan el sonido o que directamente te envían al escritorio, provocando que el progreso de un nivel, lógicamente, se elimine. Es lamentable, pero Hotline Miami falla como una escopeta de feria, al menos en su primera versión, que es la actual desde que el juego salió a finales de octubre de este año.

¿Impiden acabarse el juego en condiciones estos bugs? Absolutamente no, es más, suelen darse rara vez, pero es una cuestión muy complicada de medir. En mi caso he tenido muchos problemas en episodios específicos, en partes muy concretas. Pero hay veces que sales de un episodio y te da un error en el menú principal. No te borran la partida, pero joden lo suyo, y creo que es necesario que este problema se comente, al menos hasta que estos errores sean corregidos.

Xenogames - Análisis Hotline Miami

 

Ultraviolencia

Fallos aparte, el apartado donde el juego brilla con luz propia es la música. Y no es decir por decir: su banda sonora se adhiere completamente al feeling decadente del juego, con ritmos dance, techno y en definitiva, muy fieles a la época ochentera chunga donde se desarrolla el juego. Sin duda es uno de los atractivos del juego, ya que parecerá que vamos de coca hasta el culo mientras hacemos crujir los cráneos de nuestros enemigos. Un puntazo a favor, e imprescindible jugar con la música a todo trapo.

Si preguntáis por la duración, sale a cuenta. A mí me llevo unas 6-7 horas la primera vuelta, en la que si no tenemos suerte, no habremos desbloqueado ni la mitad de máscaras. Por no hablar del final secreto que… Mejor lo descubrís vosotros, merece mucho la pena. Pagaría gustoso los 8’79€ que vale ahora mismo, pero si a vosotros os parece un abuso, esperad a Navidad. Y a sus rebajas.

Acabando, que ya he dicho mucho. Hotline Miami es un juego que se puede calificar de honesto: da para matar, y da para morir. Sus dificultad, tu manquedad y los bugs te sacarán de quicio, pero si perseveras te recompensará como mereces. Además, vas a sacarte toda la frustración y adrenalina a hostia limpia. Aparte de su único modo, el Historia, saca el lado más putilla logrera para sacarte todas las máscaras, todos los rangos A+ y todas las piezas del puzzle. Definitivamente recomendable, y con una secuela en camino, además.

Hotline Miami, ¿Dígame?

 

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Era aún una insignificancia cuando me pusieron un pad de NES en la mano y me dijeron "Juega". Desde entonces, los videojuegos me han hecho disfrutar, y con el tiempo he aprendido a criticarlos en MI justa medida. Soy un bicho raro musical que escucha metal, electrónica y bandas sonoras. Me prostituyo por cualquier cosa que se llame Castlevania.

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