No soy un jugador realmente veterano de los Max Payne. Hace no mucho que terminé los Max Payne y Max Payne 2: The Fall of Max Payne, dejando sendos análisis en esta web como testimonio. Pero tengo que decir que son juegos que me enamoraron desde el primer momento. Las mecánicas de juego, el ambiente noir, el guión, el personaje de Max… Todo, desde un inicio, sirvió para que me convirtiera en fan de ese personaje sin suerte.

Pero, ¿qué encontramos en este juego? Pues, básicamente, lo mismo que en los dos anteriores. Una jugabilidad que es seña de la saga, ahora refinada hasta extremos que yo no había imaginado. Un guión muy cuidado y, pese a la ambientación, mucho más noir de lo que esperaba. Y Max continúa igual que siempre, con sus monólogos internos, su mente machacada y deprimida y, encima, ahora gordo, alcohólico y adicto a los calmantes. Vamos, una joya de hombre.

Antes de continuar, dejar claro que he jugado en PC con teclado y ratón, por lo que no sé como será de cómodo ni como se manejará con un pad. Lo digo porque comentaré varios aspectos técnicos y jugables que no sé como estarán en consolas.

Analisis Max Payne 3-1

Vuelve el rey del Tiempo Bala

Si habéis jugado a los anteriores Max Payne no vais a encontrar grandísimas novedades. Lo que sí vais a encontrar es una jugabilidad muy refinada y que perfecciona la fórmula original. Todas las animaciones de Max están recreadas de manera casi perfecta, haciendo que de verdad sientas que Max está vivo y que está recibiendo los balazos de los enemigos.

Uno de los factores de “realismo” que me ha llamado mucho la atención y que he visto con muy buenos ojos es cómo te afectan los diferentes saltos y movimientos que realizas. Si saltas a un lado y te chocas con una pared, te chocas de verdad, dejándote vendido ante los balazos enemigos.

Otra cosa que se ha cambiado es número de armas que puede llevar Max encima. Se ha pasado de tener una gabardina con bolsillos mágicos a algo más realista: solo dos armas cortas (que guardamos en las cartucheras, siempre a la vista) y un arma a dos manos que habrá que soltar si queremos utilizar dos pistolas a la vez. Y, sinceramente, con esto sobra y hace que tengas que vigilar mucho más la munición.

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Mola mucho llenar de plomo a los enemigos a cámara lenta

Además, de esta forma pierdes muy pronto el miedo a ir cambiando de arma a cada segundo. Es lo más normal del mundo ir corriendo y, cuando pasas sobre un arma, cogerla corriendo (con su animación correspondiente y muy currada).

El tiempo bala de este juego es un poco más “over” (chetado, poderoso, desequilibrante) que en los anteriores. Pero no os creáis que el juego es fácil, en modo difícil (todavía me quedan por probar los dos modos superiores) el juego tenía bastante complicación, con partes en las que fácilmente podía morir 6-7 veces seguidas. Esto me ha encantado, estaba hasta los mismísimos cojones de juegos en los que, en el modo de dificultad más alto, apenas mueres 6-7 veces en todo el juego.

Contempla la decadencia en todo su esplendor

Gráficamente, este juego es la hostia en vinagreta. Absoultamente impresionante, con una calidad de texturas altísima, unas animaciones perfectas y una fluidez que no había soñado ver. A nivel técnico es, sencillamente, perfecto.

No ya solo por la calidad de texturas, de lo más alto que he visto en toda mi experiencia como pecero, sino por el hecho de todo lo que mueve este motor gráfico sin despeinarse, estamos hablando de una de las cosas más bizarras que he visto. No solo el juego es capaz de mover una gran cantidad de enemigos de manera simultánea, sino que además todas las balas están modeladas y movidas por el juego una a una, con un realismo extremo. Si a eso le añadimos unos efectos de luces realistas y vemos que el juego no baja nunca de los 45 FPS (y eso solo cuando hay muchas explosiones y enemigos en pantalla), puedo re-confirmar que es todo un portento técnico.

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Max en versión playero peligroso

También me ha sorprendido muy gratamente la ausencia total de puntos de carga del juego, salvo al principio de todo. Y, aún así, esta primera carga tampoco es muy larga. De hecho, es menor que la carga de esperar a que se conecte a los servidores de Rockstar (todo por puntuar los logros, porque también puedes jugar sin conexión).

No tengo ni idea de qué brujería habrán obrado para lograr un motor gráfico tan estable, bien optimizado y que camufla tan puñeteramente bien los puntos de carga, pero alabada sea.

A nivel sonoro es un poco irregular. La banda sonora cumple bastante bien, sobre todo en los últimos compases del juego, pero pasa muy desapercibida al lado de todo el resto del apartado sonoro. No le he prestado mucha atención, porque lo que de verdad te absorve son las voces. Mantener al doblador de Max en el segundo juego ha sido todo un acierto, porque tiene una voz cojonudísima y que cuadra a la perfección con el personaje.

Todas las voces están en inglés, no esperéis verlo en castellano. Pero, en este caso, me alegro. Ya el doblaje de los anteriores Max Payne me desagradaba bastante y los acabé jugando con el doblaje original.

“Han matado a mi mujer, mi hija, mi amante. ¿Qué más pueden hacerme?”

Pues, de primeras, convertirte en un borracho de mierda y adicto a los calmantes. Eso solo para empezar. Max vive en una espiral de absoluta decadencia, dejando escapar la poca vida que todavía le queda en las venas frente a una botella de licor.

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Por si no leéis bien el texto: "La pobre chica estaba muerta, algún héroe que luchaba contra los ricos, secretaria a secretaria, le había pegado un tiro en la cabeza".

Aquí Max ya no es un “ilustre” miembro de la policía de Nueva York, es un guardaespaldas de una importante familia de Rio de Janeiro, que mira por encima la miseria que le rodea. Y, cuando Max parecía que iba a encaminar un poco su vida, se lía parda.

Como pistoletazo de salida, el secuestro de la mujer trofeo de Rodrigo Branco, tu mecenas y jefe. A partir de ahí, todo una fiesta de plomo detrás de otra, aderezada con unos monólogos cojonudísimos de Max.

Pese a cambiar las calles de Nueva (Noir) York  y la nieve por Brasil y un solazo del copón, el juego sigue siendo toda una película negra versión jugable. Ahora más que nunca, al desechar (erróneamente, a mi parecer) el estilo cómic para hacer algo a medio camino entre el cómic y las cinemáticas más tradicionales. A mí, personalmente, no me han terminado de gustar estas cinemáticas, lo poco (o único) malo que tiene el modo individual.

Pero, ¿y todo lo que rodea al modo historia?

Pues, en general, muy normalito. Tanto el modo arcade como el modo “Minuto en Nueva York” me parecen buenas ideas, pero muy mal llevadas. La base de ambas es jugar otra vez la campaña pero con puntuación, en el caso del modo arcade, o con un tiempo límite de un minuto (aumentable matando peña) en el otro modo. Pero tienen un gran problema: algunas cinemáticas no pueden saltarse. Aquí deberíamos limitarnos a repartir tiros, nada más. Se hace, a mi gusto, un poco lento y repetitivo si ya has jugado la campaña y solo quieres pegar tiros.

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Entrando en el tema del on-line, decir que es muy divertido. No tiene mucha variedad, solo cuatro modos “reales” (parecen más porque añaden dificultades como modos aparte): Batalla por equipos, Todos contra todos, Guerra de Bandas y Max-sesino. Los dos primeros modos no necesitan explicación, no así los otros dos. Guerra de Bandas es un modo en el que dos grupos de jugadores se enfrentan en una serie de combates cortos con diferentes objetivos, de cara a ganar puntos en una batalla final que dependerá de cómo se hayan desarrollado las batallas previa.

Luego está el modo Max-sesino. En este modo dos de los jugadores manejarán personajes muy chetados (Max y su compañero Passos) y el objetivo de los demás será abatirlos. Una vez abatidos, el jugador que haya acabado con ellos pasará a manejar a ese personaje chetado. Y así una y otra vez. Está bien, pero he visto una gran cantidad de chetos en este modo, espero que en consolas no los haya.

Vayamos finiquitando

Si jugamos solo a la campaña, una puta maravilla en todos y cada uno de los sentidos. Lo vas a disfrutar te guste el género o no. Ya, si entramos en el resto de modos, pues flojea un poco. Bastante en algunos sentidos. Me habría gustado poner dos notas, pero por motiovos estéticos (poner dos fichas ahí queda feote del copón) solo pondré la nota de la campaña individual, que es lo que de verdad importa en este juego. Del resto, digamos que no termina de llegar al notable. ficha-max-payne-3

Máquina utilizada para el análisis: Intel core i5 2500k a 3,3 GHz; 8GB de RAM DDR3 a 1600 MHz, Nvidia GeForce 560 Ti. Todas las opciones gráficas al máximo, incluídos los efectos de teselación (salvo el MSAA, que estaba a 4X) y a resolución 1920×1080.