Análisis de The Binding of Isaac + Wrath of the Lamb

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Xenogames - Analisis The Binding of Isaac

Mucho, muchísimo he dado la lata con The Binding of Isaac. Un juego por el que nadie daría un misero centavo, con aspecto de juego en Flash (y con razón, ES un juego programado en Flash), y una premisa pseudo-arcade tan tontorrona que, sencillamente, no creo que sea para todo el mundo.

No me las daré de listo con este juego, y voy a insistir sobre ello: no es un juego ni sencillo ni accesible ni para todos. Puedo apostar que mucha gente lo ha dejado abandonado en su lista de Steam desde aquél Humble Voxatron Debut de hace casi un año, y con razón: a primera vista el juego dice entre poco y nada.

El problema de The Binding of Isaac no es ejecutarlo. El problema es engancharte.

Creo que la mejor forma de que los neonatos entendáis el juego es explicándoos las diversas fuentes de inspiración que Edmund McMillen y Florian Himsl, sus creadores originales, utilizaron para el juego. La receta se resume rápidamente: coged las mazmorras de los Zeldas bidimensionales, le echáis un buen chorrazo de RPG roguelike (aleatoriedad extrema) y por último unos cuantos cubos de sangre, vísceras y otros fluidos corporales.

De acuerdo, la idea básica del juego la tenéis, ¿No? Bien. Ahora añadid MÁS gore de mentirijilla, referencias más o menos oscuras a cientos de videojuegos, series y películas y un estilo gráfico de dibujo para adultos. Por último, echad todo lo malo que conozcáis: drogas, enfermedades, niños grotescos, pesadillas… Sazonad con locura de la buena y The Binding of Isaac ya está acabado. Enhorabuena.

¡Precioso el tono rojo de tu sangre! ¿Qué comes?

Con el plato sobre la mesa, ya podemos criticar en condiciones. Y empezaré por el aspecto gráfico, cuanto menos propenso a altibajos, ya que pese a lucir genial, sufre de unas ralentizaciones bestiales en cuanto aparecen cuatro cosas de más en pantalla. Y olvídate de configurar el juego o de pensar que por tener un pepino vas a poderlo jugar algo mejor: el uso de memoria que hace el juego es ENORME, sobre todo en los momentos con muchos proyectiles o efectos en pantalla. No soy ni mucho menos experto en la programación, pero su concepción en Flash seguro que tiene mucho que ver con el tema.

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Otra cosa es, como decía, que luce genial. Efectivamente, te gusten o no las cosas grotescas e incluso un poco escatológicas, lo cierto es que el diseño de escenarios y, sobre todo, de personajes es fantástico. Encontraremos niños que lloran sangre, gusanos, sesos y tripas que nos atacan, humanoides con horribles malformaciones… Pero todo de buen rollo, con un aspecto simpaticote que, lejos de dar asco, resulta bastante divertido. De acuerdo, que hayan heces por ahí tiradas o un enemigo cuyos proyectiles son meada puede no ser del gusto de todo el mundo, pero eh, este juego tiene SÚ público y se lo fo**a cuando quiere.

Comento, a modo de conclusión del apartado gráfico, que es un juego que se juega genial poniéndolo en calidad baja. Llega un momento en el que las ralentizaciones son tan bestias que alargan la partida de una manera aburrida e innecesaria, así que lo mejor es rascar esos FPS como sea. El arte, de diez.

¿Ese crac era tu cráneo? Ah no, ha sido el mío

Los efectos de sonido cumplen y no molestan (salvo cierto Baby), y se puede decir que tienen una función funcional, valga la redundancia; cada cosa tiene su sonido en su mayor medida, y no hay efectos más allá del que hacen ciertos enemigos, el de Isaac o sus alter egos siendo golpeado, las explosiones y demás.

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Pero la música… Ay, la música. Aquí el señor Daniel Baranowsky ha hecho un trabajazo que supera firmemente a Super Meat Boy!, y que es una auténtica maravilla. Su estilo inconfundible y su talento le permiten combinar sonidos rollo Danny Elfman con guitarras eléctricas, coros celestiales y demás orgasmos para el oído. Os invito a que escuchéis algunos temas, como Sacrificial, A Mourner unto Sheol (que si no es una clara referencia a Diablo, no lo es a nada) o Lament of the Angel, incluido en la expansión y que resulta estremecedor.

Una patita delante, otra detrás… ¡Ay, te las has roto!

Vamos con la jugabilidad, la clave de The Binding of Isaac. Empezaré diciendo que entiendo perfectamente a todos los que decís que los controles son TERRIBLES. La verdad es que lo son. ¿Os acordáis de Super Smash TV? Bien, el control es prácticamente el mismo, solo que con un teclado es bien diferente: manejaremos al personaje con WASD, y lanzaremos proyectiles (lágrimas) con las flechas de dirección. Con Espacio usamos el item secundario, y con Shift izquierdo, las bombas. Si queréis podéis jugar con un mando, aquí no os puedo ayudar ya que si no tenéis un mando de Xbox 360 es complicado de configurar con el Joy2Key. Ya os lo digo: acostumbrarse a disparar y a la inercia de las lágrimas puede ser lo más frustrante del juego. Paciencia.

Dejando el tema de los controles claro, es hora de explicaros el desarrollo del juego. Al principio he dicho que os imaginarais las mazmorras del Zelda, y es así: hay diferentes habitaciones, que se cierran si hay enemigos, lo que nos obliga a limpiarlas para avanzar. Existen otras habitaciones especiales, como tiendas, unas en las que nos darán un objeto especial (que ya explicaré más tarde), habitaciones ocultas que solo podemos descubrir poniendo bombas (como en el Zelda)… En cada planta hay un jefe que debemos derrotar para avanzar a la siguiente, sirviendo las demás habitaciones para farmear dinero, corazones, etc.

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La cosa es que cada vez que empecemos el juego, nada será igual. Y cuando digo nada, es realmente casi nada, ya que hay patrones establecidos para algunas habitaciones, pero en esencia todos los enemigos, objetos y habitaciones cambian. Esto puede provocar partidas en las que tengamos una suerte increíble y acabemos con muchísima vida y poder de disparo, y otras en las que nos maten en el primer piso.

Y si mueres, mueres de verdad. Quiero decir, que tienes que volver a empezar desde cero, ya que el juego no tiene opción de guardado, como buen Roguelike que es. Esto con la expansión ha convertido el juego en una prueba hardcore como pocas, ya que Wrath of the Lamb incluye áreas y enemigos nuevos que son un verdadero dolor en el culo.

Pero, si tenemos mucha mucha potra, encontraremos objetos especiales que nos facilitarán la tarea. Estos objetos especiales hacen un sinfín de efectos positivos y negativos, como por ejemplo lanzar un láser en vez de lágrimas, aumentar o reducir nuestra vida, fuerza o velocidad, poder volar por los obstáculos… Conseguir los 198 objetos únicos justifica las horas y horas que puede dar de sí este juego, que ya os adelanto que van a ser muchas, ya que para desbloquear algunos tenemos que cumplir algunos requisitos, tales como pasarse el juego 10 veces, hacerlo con tal o cual personaje, conseguir en una misma partida ciertos objetos, etc.

¿Por qué me echas tierra encima? Ah, de repente tengo sueño…

Concluyendo, diré que actualmente llevo 186 horas de juego, y subiendo. Es actualmente al juego que más he jugado en Steam. Y poned que cada partida completada, con todas las zonas desbloqueadas, puede llevar del orden de 40 minutos a una hora. El enganche es MÁXIMO, pero es que el juego en verdad es muy, muy bueno. Ofrece un gran desafío, un apartado técnico irregular pero al que te puedes acostumbrar, un control que sigue la misma estela y apela al sentimiento de hazte con todos de una manera abrumadora.

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Comentar además la expansión, Wrath of the Lamb, imprescindible si os gustó el original y que añade el equivalente al 70% de contenido nuevo, incluyendo nuevos tipos de objetos (trinkets), enemigos, objetos, finales (hasta un total de 13), etc.

Como habréis visto, no me he detenido en la “historia” del juego, basada con muchas licencias en el sacrificio bíblico de Isaac. Tampoco he dicho nada sobre la cancelada versión de 3DS debido al “cuestionable contenido religioso”, en palabras de Nintendo. Simplemente os he relatado mi larga experiencia con el juego, que actualmente os sale por 7-8 euros en Steam, y que si le dedicáis el tiempo que se merece, os va a acompañar durante mucho, mucho tiempo. Eso si queréis, eso si os acostumbráis a sus errores (que los tiene, y muchos).

¿Hay huevos a sacarse el logro “Platinum God”? Yo creo que no.

Ficha The Binding of Isaac

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Era aún una insignificancia cuando me pusieron un pad de NES en la mano y me dijeron "Juega". Desde entonces, los videojuegos me han hecho disfrutar, y con el tiempo he aprendido a criticarlos en MI justa medida. Soy un bicho raro musical que escucha metal, electrónica y bandas sonoras. Me prostituyo por cualquier cosa que se llame Castlevania.

7 Comentarios

  1. Yo ya no sé cuantas horas llevo y aún no tengo ni un final, me estoy planteando mi mancura xD. El juego engancha irremediablemente, así que cuidado bribónes.

  2. Los controles al final son lo peor y lo mejor del juego, para mí. Nada más jugar las primeras partidas uno piensa que es imposible llegar a acostumbrarse a un sistema así, pero conforme avanza el juego – o más bien las horas jugadas, porque al comienzo es raro llegar más allá de la segunda mazmorra – uno se va adaptando a la perfección. Tanto es así que creo que gran parte de la culpa de su jugabilidad reside en ello, en los controles. Tienen una ajustadísima curva de aprendizaje, y es de los pocos juegos en los que he empezado sin dar pie con bola y he acabado moviéndome con total soltura y control. No he jugado con un pad, pero intuyo que perdería cierta esencia…

  3. Recuerdo la primera vez que lo juge no pasaba del 3er boss nunca y no me acostumbraba a los controles, pero ahora tengo 11 finales todos los personajes casi todos los objetos y secretos solo me falta (ATENCION LO SIGUIETE ES SPOILER DEL JUEGO) matar a isaac y a ??? en la catedral y en el cofre para el ending 12 y 13 :D

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