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Conviction se parece a una paja triste, a follarse a alguien con desprecio. Es el “hacerlo por hacerlo”, sin disfrutar y sin ni siquiera satisfacer realmente una necesidad. Eso es lo que sentí al jugar a esta entrega de la saga Splinter Cell, carente de todo lo que la había hecho grande antaño y cuyo anterior juego (Splinter Cell: Double Agent, 2006) había sido el mejor hasta la fecha.

¿Como meter la pata así en una saga? Una cosa es querer integrar cosas nuevas en la jugabilidad, como luego han hecho en Splinter Cell: Black List, pero otra muy diferente es destrozar el juego de tal forma que el sigilo deja de ser una opción en la gran mayoría del juego, amén de que faltan una gran cantidad de movimientos que ya teníamos antaño.

Olvidaos de pasaros una misión sin matar a nadie o sin que nadie os vea, los grandes retos de siempre. Ahora siempre matas al hacer cualqueir movimiento, siempre. ¿Coger a alguien por la espalda? Ahora le rompes el cuello en vez de dejarlo KO. ¿Pillas a alguien desde el techo? Muerto. Han convertido a Sam Fisher en un asesino con todas las de la ley. Vale que con los años Sam estuviera ya un poco ido, pero de ahí a que se convierta en un asesino despiadado hay un paso.

Y, si ya no es un juego de sigilo, ¿al menos es un buen juego de disparos? Pues… no, la verdad es que no. Como shooter es bastante mediocre, con una variedad de armas algo escasa, incomodidad de manejo y escenarios muy lineales casi sacados de un Call of Duty.

Eso sí, los interrogatorios molan bastante. Esa manera de interactuar con el entorno para “sacar” información a tus rehenes es bastante curiosa y pocas veces vista (como mucho, en los juegos de The Punisher), suponen una pequeña pausa en el festival de tiros que normalmente supone el juego.

Entonces, si estamos ante un juego que no lo hace bien como juego de sigilo ni como shooter, ¿por qué me lo voy a terminar? Pues por dos razones: la primera es porque su historia no está mal, no es una maravilla pero es entretenida. La segunda es porque en cuatro horas y pico te lo pasas fácilmente. Sí, dura esas poquísimas horas. Y menos mal, porque de durar más no me lo habría acabado de ninguna manera, el juego no da de sí.

La historia, de la venganza de Sam sobre los asesinos de su hija, tiene su aquel pese a ser algo predecible. No es una gran historia, pero te mantiene bastante entretenido como si fuera una serie de televisión tipo 24. Vamos, un poco del estilo de las anteriores pero mucho más enfocada a la violencia y la venganza que a las grandes tramas de espionaje.

En definitiva, es un juego que veo pasable, de los que no merece la pena jugar salvo que necesites un sorbete de limón.

3 Comentarios

  1. El juego es, como dices, entretenido sin más. La historia tiene su puntillo, los interrogatorios molan mucho y te lo acabas por inercia. No he jugado demasiado a otras entregas de la saga así que tampoco puedo decir mucho. El juego me costó 1€ en una oferta de Uplay así que en relación calidad/precio genial.

    • Mira por donde, yo también me lo pillé en esa oferta pero no lo he
      jugado hasta hace poco. Ahora estoy pensando en jugar un día de estos
      (lejano) al Black List, para ver si la saga recoge lo que era o sigue
      siendo una paja triste.

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