Avernum: Escape from the pit

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– Odio la niebla, la temo.

– Por eso la amas. La temes porque es más fuerte que tú. La odias, porque la temes. La amas, porque no puedes dominarla. Pues solamente cabe amar lo indomable.

Nosotros de Yevgueni Zamiatin.

“Quien no se haya enganchado nunca a un videojuego, que tire la primera piedra”, diría. Y ya, ese simple comentario, me llevaría a pensar en los gigantes que te acribillan a rocas cerca de la guarida de Pyrog, al norte de Avernum. A primera vista, es lógico pensar que lo mío con este juego no ha sido muy sano. Pero no creo que seamos pocos los que nos sumerjamos tanto en un juego, que acabe formando parte de nuestra rutina. Descubrimos que cuando no estamos con él, lo mencionamos siempre que tenemos oportunidad. Cada detalle o comentario nos recuerda a algún momento vivido a su lado. Si estamos lejos y solos, lo echamos de menos: “¿Por qué no me compraría aquella versión para tablet?”. Aun así, hasta las mejores relaciones tienen un final. Todo lo bueno se acaba.

Como ya comenté anteriormente, esta droga llegó a mis manos sin saber bien por qué. Ahí estaba, con todos los demás, en mi biblioteca de Steam. Maldito y bendito día aquel en el que se me ocurrió abrirlo. Avernum: Escape from the pit ha conseguido lo que muchos han intentado: llevarse más de 100 horas de mi tiempo. Soy consciente de que un género como el rol puede robar parte de tu vida. Ya en cierta ocasión, me pasó con la versión original. No era yo ni un proyecto de preadolescente cuando me enamoré perdidamente de Exile I: Escape from de pit. Avernum ya estaba poniéndome ojitos hace dieciséis años.

Exile vs Avernum
Exile vs Avernum

Y os preguntaréis: “¿qué tiene él que no tengan otros? Físicamente no es nada del otro mundo”. No ocurre como con Skyrim, por ejemplo, que puedes ser capaz de pasear eternamente y empaparte de la atmósfera. Los momentos de luchas contra dragones rozan la heroicidad de las películas fantásticas. En cambio, mi amor tiene cierto símil a un juego de tablero y te hace estar más pendiente de llevar una estrategia adecuada. Manejas a un grupo de cuatro personajes. En el mismo inicio, eliges la clase de cada uno y eso ya te va marcar toda la partida. Aprovechar bien los movimientos en los combates a turnos es la clave para poder avanzar. Incluso, si no estás en el nivel adecuado, una buena táctica te puede salvar.

La banda sonora no es nada destacable. Y no es porque sea mala, sino porque prácticamente no existe. Se escucha únicamente un tema en el menú principal, que comparte con el trailer. Lo demás está formado por un cúmulo de sonidos de ambiente: pasos, golpes, espadas…

Seguís sin entenderlo, ¿verdad? Es normal. Creo que mi adicción venía marcada por varios factores. Para empezar, los primeros amores no se olvidan. Fue ver el logo de Spiderwed Software y que me invadiera una ilusión tremenda. Y eso, nos pasa a todos. El elemento nostálgico tira más que un dragón en alta definición. Por otro lado, este juego tiene un gran peso narrativo. Hay momentos en los que sientes que estás leyendo una novela. Y de las buenas. Ocurren muchísimas cosas en ese mundo subterráneo y están enlazadas de una manera impecable. Además, tiene esa libertad característica del rol con la que cada uno se marca su propio ritmo (o la que el nivel de tus personajes te permite). Sumar a todo esto las teclas de acceso rápido, que favorecen por completo el acercamiento. Es realmente cómodo depender únicamente del teclado y que no necesites una reacción extremadamente rápida por el tema de los turnos. Así, podía estar en Avernum mientras veía una serie o película. Sí, como si fuera una más con el Candy Crush. Por ello, también existe una versión para tablet.

Toda relación es complicada. Es ese bucle constante de amar-temer-odiar lo que te mantiene cerca. El no poder dominarlo, el no ver un final. Pero llegó un momento en el que yo ya no le conseguía aportar nada. Se cubre todo de un gran hastío. Y ese es el auténtico desenlace. Aunque yo no quiero rendirme y cada una de mis palabras forman parte de mi última batalla. Si esto no funciona para avivar la llama, por lo menos dejo constancia de que fue bonito mientras duró. Ya sabéis lo que dicen: hay más secuelas en el mar.

Avernum2

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