Chipeame la play primoh

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“Un primo mío te la chipea por mil pelas” me había dicho un amigo, “yo la tengo chipeada y va de lujo, en serio. Luego los juegos los descargas o los copias y tienes todos los que quieras. Que cuestan una pasta.” Y tenía razón. Quiero decir, mis ingresos eran las pagas semanales de mis abuelos, unas quinientas pesetas, que iban casi siempre destinados a ir al cine. De aquella, medía mi capacidad económica en cines. Chipear la Play (¿qué es chipear algo?) me costaría dos viajes al cine, mucho más barato y rápido que ahorrar para comprar un juego.

Así que al final accedí a que el primo de mi amigo me chipease la Play (en serio, ¿qué es eso?) y se la entregué. Volvió a la semana, tal cual, con la promesa de que funcionaría. Mi Playstation había sido un regalo de cumpleaños de mis padres. Junto a ella venía el Space Jam y Jurassic Park. Eran juegos horrorosos. Al menos el Space Jam me recordaba a la película y lo jugaba mucho. Pero ahora tenía entre mis manos la promesa de una cantidad ingente de juegos.

Space Jam

Si ya no tenía ni idea de qué era eso de chipear (alguien había tenido una semana mi consola y había vuelto tal cual) el hecho de conseguir juegos piratas me provocaba otro dilema. Por suerte mi amigo sí que sabía, que se lo había comentado su primo. No era muy complicado, al fin y al cabo. Al lado de mi casa había un videoclub que tenía juegos de la Play. Eran pocos y no me sonaba ninguno. Así que empecé a hacerme el pirata con un Windows 98, una versión de Nero que iba a pedales y juegos de alquiler. Ay, el pirata sin malicia…

Jugué a cosas bastardas como Los cuatro fantásticos, que era un horror de beat’em up con los protagonistas de los cómics como excusa para vendérsela a fans de comics como yo. Por otro lado, había cosas que me sorprendían gratamente como el Silent Bomber, un shoot’em up clásico japonés donde cientos de enemigos nos atacan por todos lados con sus disparos de trayectorias locas, solo que esta vez encarnamos a un personaje y andamos por escenarios, esquivando y repartiendo.

Sin embargo, y por regla general, cuando pirateas una consola pierde su magia. El acceso fácil a los juegos hace que se pierda el primer reto que te presenta: comprarlo. Como no te dejas tu dinero en él, puedes desecharlo en cualquier momento. Como una novia a la que nunca le has comprado un detalle. El último juego que compré fue el Final Fantasy VIII. O, más bien, se lo compro mi madre. Que le parecía muy bonito. Se ponía la intro a diario, que era una belleza.

Poco a poco fui dejando de lado la Playstation, hasta que finalmente llegó la Playstation 2. Y no he vuelto a piratear una consola. La Play me enseñó que lo que no consigues con esfuerzo no lo valoras. O algo así. La verdad es que la Play me enseñó que no me gustan los V-Rally y poco más. Pero bueno, eso es otra historia y deberá ser contada otro día.

Una moraleja:

Años después, pasaría por delante de una vieja tienda de electrodomésticos de mi pequeña ciudad y mi madre me diría que allí compró la ya antigua Playstation. Ella había ido con la idea de comprar la Nintendo 64, básicamente porque era más barata. Pero el dependiente le dijo que la Play era mejor y que, además, se podía piratear, lo cual haría que ahorrase en juegos. Poco después la tienda cerró. Claro que no puedes vivir de vender solo consolas y no juegos.

10 Comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Hubo un tiempo en que la palabra “chipear” estaba a la orden del día. Esta es una historia costumbrista más al respecto….

  2. “Shurmano, ka salio el nuevo pro y me he bajado una copia der emule pa jugar este finde con el richar y su primho”.

    Yo también “chipeé” la play, y a decir verdad, también la 2… y hasta compré la psp únicamente para que un grupo de gente que nos habíamos juntado de EOL nos pusiéramos a trastear a ver como era eso de la scene e intentar cambiar los firmwares (a ver quien se arriesgaba a gastarse 295€ recién salida para que se quedase convertida en un pisapapeles muy caro). La verdad es que he descargado una burrada de juegos, más de los que estoy seguro que si me pongo a día de hoy a jugar exclusivamente, no podría terminarlos; un síndrome de diógenes digital por llamarlo de alguna forma donde las montañas (literalmente) de cds y dvds casi podían ocultar el sol que entraba por la ventana de mi habitación.

    Ahora me doy cuenta del dineral que desperdicié en dvds virgenes ya que la inmensa mayoría de títulos que me interesaban los terminaba comprando (que no abriendo) y como bien apuntas llegas a no apreciar realmente lo que estas jugando, no darle una segunda oportunidad, no disfrutar plenamente la idea y concepción de un juego; te vuelves gandul, burgués e irrespetuoso si tu única forma de conseguir un juego es simplemente dandole un click a un buscador de torrents. Si antes había que ser selectos, ahora, con tanta oferta y tanta facilidad, tendríamos que serlo más.

  3. GreyShock: SÍ. Bueno, no. No exactamente. Con Steam te dejas la pasta que podrías invertir en… no sé, salvar a un niño congoleño o comprar drogas. Del último indie humble bundle que venían 7 juegos, solo he jugado a 3.

    Es lo que dice Zenthorn, un síndrome de diogenes digital (que se puede extrapolar a cualquier ámbito cultural: cine, música, libros): tenemos todo al alcance de la mano y no lo valoramos.

    Una historia de abuelo cebolleta, vamos.

  4. Uno de los grandes inconvenientes de chipear las consolas, era que cuando pasábamos a la siguiente generación de consolas esos “princos” ya no te valían y si te vuelves un coleccionista con el paso de los años te preguntas ¿Por qué no me lo compraría original?. Es lo que tiene, que cuando eres joven como que te da todo un poco igual y con el tiempo (como en mi caso) te vuelves un sibaritas y tener una gran colección de videojuegos bien puestos en la estantería.

  5. Lo raro es encontrar a alguien que no se haya pirateado la play 1 xD. Yo me compré la Gamecube tras la play y claro, eso piratearlo como que no, y me alegro, porque llegue a conseguir los juegos que quería con esfuerzo pero valió la pena. Luego tuve la Wii, la cual tampoco piratee y que por desgracia sufrió un accidente y murio. Tras ello un amigo me vendió la Xbox360 de segunda mano ya pirateada y he de reconocer que juegos pirata tengo, pero no son nada en comparación con tenerlos originales.

    Steam para mi es una “cura” a la piratería, por lo menos a mi se me quitan todas las ganas de bajarme un juego por torrent teniendo un servicio de tal calidad.

  6. Todo se puede resumir a que el día que modificamos las consolas o no nos cuesta conseguir los juegos un misero centavo, dejamos de jugar a ese sistema :(

    Ay, mi PSX querida… Si yo la chipée para jugar a juegos importados, no a otra cosa.

  7. Yo usaba Dreamcast, así que solo necesitaba el internete del del enfrente (¡agarrao de 0 y unos que era!). Y antes n64, snes, master system, amstrad cpc y la maquinita de parar goles Pero tienes mucha razón, cuando no tienes cantidad, tienes calidad, la calidad es algo relativo a la cantidad. O como decía un gran filosofo, después de mucho dolor no puede haber otra cosa que descanso o la muerte.

  8. XDD No paro de partirme con la foto esa del cani. Muy bueno tio. Parece que fue ayer cuando eras o de “plei” o de Nintendo 64, aunque los pocos que elegimos la segunda opcion nos sentiamos discriminados xD

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