Piratería, la eterna lacra del mundo de la cultura. Ya sea cine, literatura, cómic, música o, el campo que nos atañe, videojuego. Personalmente estoy en contra de la piratería e intento pagar todo lo que consumo, sobre todo en lo referente a videojuegos, libros y cómics (lo que más consumo, dicho sea de paso).

Pese a todo, entiendo a la gente que piratea. O al menos a cierto grupo de gente que lo hace. No me refiero a esa gente que, pese a tener un trabajo estable y dinero para sufragar sus gastos videojueguiles, se piratea su consola o se descarga los juegos en PC sin pagar un duro. Esa gente me repatea, y mucho.

Y, por favor, que esos no me vengan con la excusa de que “los juegos a 60€ son una estafa, para eso me los bajo”. Eso ya no cuela, sobre todo cuando a los 6 meses de salir un juego ya lo ves a 30€ y al año ya tienes una edición con todos los DLC que hayan podido sacar para el mismo más barata que el juego en su salida. El juego va a ser tan bueno el día de su lanzamiento o un año después, así que si pagas más o te quejas del precio es porque quieres.

Por no hablar de la gente que se piratea los juegos en PC siendo la plataforma en la que más ofertas puedes ver. En estas últimas ofertas de Steam hemos podido ver juegos como Fallout New Vegas: Ultimate Edition a 10€, o Saints Row 3 a 7,50€, no teniendo ni un año el juego. Vamos, que con estos precios el que no compra es porque no quiere.

El gran problema de esto, en mi opinión, está en la mentalidad. Y más si hablamos de nuestro ilustre país. Viviendo en la cultura de la picaresca y del robo, ¿cómo vamos a pagar por lo que compremos? Vamos, ultrajados nos sentimos porque nos obliguen a pagar aunque solo sean 5 míseros euros por un juego que te dure 20 horas. Y más aún: el que compra es el pringao, ese al que sus colegas señalan con el dedo poniéndolo de tonto para arriba. El gilipollas que se gasta su dinero en juegos en vez de bajárselos gratis de Internet.

Pero luego está la otra cara de la moneda, aquellos que no pueden permitirse el pagar por los juegos ni aunque estén en oferta. Gente que a malas penas se pudo permitir la compra de una consola o de un PC familiar. A esa gente la animo a piratear.

Sí, porque vale que haya gente que diga que el videjuego es un privilegio y demás, pero yo creo que se equivoca. El videojuego es una parte más de la cultura y, si no hay dinero para poder acceder a ella lícitamente, pues se piratea. Ya cuando uno se consolide como jugador y tenga poder adquisitivo podrá pagar los juegos. Hasta entonces, que se culturice, crezca y aprenda jugando piratilla.

Todos y cada uno de nosotros hemos tenido un pasado pirata, en mayor o menor medida. Y, espero, que la mayoría de nosotros supere/haya superado esa fase una vez tenga dinero para ello. Y para la mayoría de nosotros, la piratería ha sido la forma de introducirnos en el mundo del videojuego. Porque, por mucho que se empeñen las compañías, los juegos de 1€ para móviles no convierten a alguien en jugador de Mass Effect, Batman: Arkham City o The Witcher 2 (bueno, en jugador de Call of Duty a lo mejor sí).

Lo que nos ha convertido a la mayoría de nosotros en jugadores ha sido piratear juegos o, en su defecto, algún conocido que nos los dejara (amigos, primos, un hermano mayor). Pero juegos del estilo Ocarina of Time, Final Fantasy VII, Medievil, Imperivm, Game Over, Arkanoid o Monkey Island sí que te pueden acabar enganchando a esto del videojuego.

Pero hay que decir que la piratería no sería necesaria (sí, la considero necesaria en estos casos) si existieran medios para acceder a esa parte de la cultura de manera gratuita. Para el resto de bienes culturales como libros, películas, cómics o música sí que hay formas de acceso gratuitas: ir a cualquier biblioteca y sacar lo que tengan o quieras tú. Aunque libros he leído desde siempre, no sería comprador de cómic habitual si no fuera porque tenía una biblioteca de la que sacar todo lo que quería. O, pijo, si no me hubiera descargado ciertos cómics que luego he comprado o he comenzado a coleccionar.

Ojalá veamos un mundo en el que las bibliotecas tengan un espacio reservado para el ocio digital, os lo digo muy en serio. Un lugar en el que cualquier chaval pueda ir a mirar juegos y descubrir nuevos métodos de entretenimiento. Un lugar en el que nos ofrecieran packs de libros, películas, cómics y juegos que mantengan una relación (por ejemplo: Mauss + Company Of Heroes + Enemigo a las puertas + Vida y Destino). Un auténtico centro de cultura que abarque todo y no sesgue nada.

Pero supongo que eso es soñar demasiado y más en el mundo en el que los culturetas ya miran mal a los cómics. El llamar cultura al videojuego puede ser considerado como una herejía, pese a que hace años que obtuvo ese reconocimiento.

Firmado, un pirata redimido.