Desintoxicación online

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Buenos días, me llamo Diego Freire y llevo cinco horas sin jugar online. Me está costando dejarlo, lo admito, pero aguanto cómo puedo el mono. Suelo tener mi Internet bien petado, descargando lo que sea en el bittorrent o viendo series online, para así no caer en la tentación de entrar y jugar y perder ahí dentro horas pegando tiros a desconocidos en entornos virtuales que no me reportarían nada en absoluto.

Me cuesta recordar cuándo comenzó todo. A mí no me gustaba jugar online. Me divertía yo solo, con mi mando y mi consola, sin necesidad de nadie más. Los modos para un jugador y campañas eran entretenidos de por sí. No me gustaba jugar acompañado. Quizá porque en el fondo sabía que era muy malo y tarde o temprano me juzgarían por mis acciones o mi falta de reflejos. O es que no soy competitivo. Incluso recuerdo que en juegos pensados directamente para el multijugador, me entretenía disparando a bots, porque sabía que ellos no me tratarían mal.

El momento de mi caída no lo conozco. Es cierto que llevo muchos años jugando online, casi tantos como existe la opción para ello. No sabía que era un noob y ya estaba jugando, lo cual me convertía en un noob. Cuando deje de serlo supe lo que era. Pero no me desquiciaba en ello. No me importaban las puntuaciones, niveles o experiencia y fama. Tan solo quería pasar un buen rato. Si había juegos que lo conseguían de esa forma, bienvenidos sean.

Ven pa' aquí moreno que te voy a dar lo tuyo

Pero el comienzo  exacto de la adicción… no lo recuerdo. Es complicado rememorar una fecha, un día. Tenía instalado el Counter-Strike: Global Offensive en mi ordenador como un programa muy especifico que lo abría en momentos muy específicos: para jugar con amigos, exclusivamente. No me interesaba el ganar o perder, tampoco la rivalidad con mis amigos o con los extraños. Era divertido un rato, pero no duraba mucho más. No era un juego para estar perdiendo horas desde una tarde hasta una madrugada.

Quizá el ver que podía llegar a ganar alguna partida o que por fin comprendía mecanismos del propio juego (que fuera de él, en cualquier otro juego de disparos, eran radicalmente distintos) me animo a jugar por mi cuenta. Ya nadie tenía que decirme de jugar, ahora yo iba en su encuentro. No era solo un aperitivo, una distracción momentánea. Era el tomárselo en serio. Gritar a compañeros, odiar al contrario a muerte, gritar e insultar.

Odiaba el juego online porque la gente se vuelve mezquina y egoísta mientras juega. Saca lo peor del espíritu humano. Si somos buenos o malos por naturaleza lo desconozco, pero virtualmente somos unos villanos. Si eras muy bueno te odiaba el contrario y si eras muy malo, tu propio equipo pedía que te fueras. El objetivo no importaba siempre y cuando el otro quedase humillado. He visto morir jugadores a manos de gente de su propio equipo. He visto el horror. El horror era jugar en línea.

Un jugador en linea

Entonces me convertí en uno de ellos. Las victorias no eran relevantes, tan solo su derrota. Me descuidaba y estaba golpeando la mesa con mi puño enfadado. Me notaba más arisco en mí día a día, obsesionado con vencer, sufriendo la humillación como afrenta personal, castigando a  aquellos inútiles que me rodeaban y abusando de la debilidad del resto.

Me descubrí a mi mismo olvidando comer o dormir con tal de jugar. Pensando en el juego mientras le hacía el amor a mi pareja. Cada vez que me obligaban a salir, sacaba el ordenador e intentaba conectarme a cualquier bar que tuviese wifi. Soñaba con recargar mi AK 47, aspiraba a fundirme con una granada, ser uno con el cuchillo. Desde entonces he ido jugando menos, dejándolo por otras tareas igual de ociosas. Ahora que hablo de ello me están entrando unas ganas locas de jugar.

4 Comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

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  2. Al menos lo reconoces, que hay alguno por ahí que me odia a muerte por ganarle al Street Fighter, el tío se ponía a quejarse y a lloriquear, a imitarme con malicia, a hacerse el listo, hasta que un día me declaro persona non grata y eso que a otros juegos me daba palizas….Es bueno reconocer que no hay que PERDER LA PUTA CABEZA.

  3. Acabo de dejar de jugar a grepolis después de 19 meses… El juego estaba dominando mi vida, he esperado a que mi alianza ganara el servidor y conquistara las 7 maravillas y he tocado el “delete” para recuperar mi vida real … pero estoy fatal, no sé que pasos seguir para desintoxicarme, y no sé con quien compartir este sufrimiento… Porque es realmente dura esta adicción … Las interacciones con otros jugadores te hacen sentir que se traspasa la pantalla y que tu vida son ellos y el juego, el resto no cuenta… Yo me he dado cuenta que tenía que salir de ese mundo, pero después de 5 días me siento desamparada, vacía, con un “mono” bestial y esperando que mis amigos virtuales decidan “entrar” en mi vida real para no perderlos…
    Sé que he dado el paso justo: reconocer mi enfermedad, pero no sé cómo superar todo esto.

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