Dietario de un videojuegador en Madrid (II)

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1-

Mi hermana se ha comprado una Playstation 3. Después de vivir en una casa donde las consolas aparecían, como por arte de magia cada nueva generación, se ha comprado una para ella. Es relevante que sea de ella para ella por motivos: ahora el mercado tiene una nueva consumidora (antes no la tenía o, al menos, no de primera mano) y los videojuegos una nueva integrante para su comunidad. Con su gamertag, su perfil de jugador y su gritar a extraños en el online.

Hay un hecho importante en que se haya comprado una consola: no le gusta el PC. Ambos pueden ser complementarios, por supuesto, y no significa que el rechazo de uno te predisponga para otro automáticamente. Pero con un portátil que usa para redes sociales y trabajos de clase, no puede jugar cosas más grandes que un juego en flash. Y lo que ella quiere es no comerse la cabeza con resoluciones y mil opciones para configurar. En este caso, lo prohibitivo de una consola es perfecto para otorgarle libertad.

Si uno lo piensa, comprarse un coche es como comprarse una consola: un alto precio que te obliga a darle uso hasta que deje de andar, alimentándola constantemente para que no se muera de asco, tratándola con cuidado y atrayendo a tus amigos. Bueno, cuando uno de cada cinco amigos tenía consola, claro.

Así que mi hermana se ha comprado una consola y me siento morir porque eso solo significa que me hago viejo. Mi hermana es mi memento mori y cada botón que pulsa me acerca cada vez más a mi aciago destino.

2-

No sé si es la imagen con la que quiero educar a mi hermana

No es relevante tan solo el hecho de que mi hermana se haya comprado una consola per se, sino cómo la ha comprado. En un pack, con The Last of Us  y GTA V. Mi madre,  que no es tonta, que sabe de videojuegos, que le ha comprado ahora la consola porque dentro de poco saldrá la 4 y así los precios de juegos de la 3 descenderán, no quería comprarle el GTA. Porque mi hermana aun es pequeña y, admitámoslo, GTA es too much.

Lo hizo de todas maneras. Pero hubo algo que le llamó la atención y me contó después de comprar la consola. La empleada del Game le advirtió muy fuerte de que el GTA no es un juego para niños. Mi madre le dijo que lo sabía y la empleada volvió a insistir. Esto es una novedad.

Hagamos un ejercicio de vejez: ay, recuerdo la salida del GTA San Andreas. Yo tenía doce años y acababa de salir un juego donde podías hacer todo y, jijijijijujuju, prostitutas. Pero, en serio, robar coches, atropellar peatones, todo eso por lo que es conocido GTA. De aquella las noticias no eran “Sale un nuevo vidoejugo”, sino “Sale un videojuego infernal”. A la gente le daba igual. Si el niño quería el juego, pues se compra el juego, que no será para tanto.

Por suerte, con el tiempo nos hemos sensibilizado. ¿Es esto bueno, es esto malo? ¿No es para tanto realmente? ¿Yo a tu edad veía películas de Schwarzenegger y he salido bien? A mí me parece un avance que en el Game al menos te adviertan de lo que compras. Para que luego no haya padres enrabietados por su propia estupidez.

3-

Esto me lleva, además, a otro tema que he discutido con unos amigos hace poco: el público está cambiando y no nos damos cuenta. La reciente salida de Beyond nos hizo preguntarnos a qué público va dirigido. Es un videojuego, pero no, una aventura gráfica, pero tampoco, una experiencia cinematográfica, ni tanto. Sin saber muy bien donde enmarcarlo, su público objetivo resulta confuso.

¡Abuelo!

No parece ir a ese jugador que tiene una consola para sus calofdutys y fifas, ni para el que le pirran los youtubers que comentan juegos. Tampoco es para madres que entrenan con el Wiifit ni sus descendientes con una 3DS XL más grande que ellos. Tampoco es para nosotros, que ya estamos de vuelta de todo con tanta superproducción, tanto indie, tanta libertad y tanto pixel.

¿A quién vas dirigido, Beyond? ¿Eres de otro tiempo acaso? ¿O es que nunca debiste existir? ¿Tanto ha cambiado el público como para que no lo reconozcamos ya? Se ha fragmentado, claro caso de posmodernismo (dios, posmodernismo en los videojuegos, ya, qué locura), lo cual lleva a que un juego puede abarcar una gran variedad de consumidores, desde GTA V a Candy Crush, o una muy pequeña, como puede ser Kentucky Route Zero.

Esto supone una gran confusión. Ni me quiero imaginar para los desarrolladores y distribuidores. Asumiendo que hay un mercado de gente que ha entrado de lleno con Wii (gente de cierta edad) y personas que han nacido después de la salida de Playstation y ya están acostumbrados, entonces ¿cómo podemos analizar comportamientos de una masa tan heterogénea?

4-

Quizá lo más relevante que ha pasado en el mundo de los videojuegos últimamente es que ha aparecido un nuevo mando que no es heredero directo de la NES. No tiene botones. ¿Dónde está la cruceta? Ni está ni se la espera. Tiene esos cuernos para agarrarlo, obviamente, pero poco más en común con el resto de mandos.

Hablo del mando de Steam, claro. Tiene dos membranas donde usualmente van los botones y el joystick. Ambos son totalmente modificables para hacer creer al juego que estás jugando con teclado más ratón. Es raro, porque es nuevo. No sé qué tal se controlará un Counter con eso, donde la precisión cuenta. Y de los juegos de estrategia mejor ni hablamos.

Está demasiado cerca de ser el control de una tablet. Y las tablets tienen un serio problema a la hora de enfrentarse a juegos más complicados que los de pulsar en el momento justo para saltar. No me fío, porque es nuevo. Llegará el día que nos demostrará que estaba equivocado. Valve es la madre de la industria actual de los videojuegos y sabe hasta donde tienes tu última compra. Y si ella dice que el huevo se fríe así, pues se fríe y ya está.

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