Analizando mi última época gamer, resulta curioso que, hasta hace ese relativamente poco, era bueno y destacaba en el tipo de juegos multijugador que siempre me han gustado y a los que he dedicado mucho tiempo: los shooter en primera persona. Especialmente en su vertiente multijugador.

Era bueno en el Duke Nukem Forever usando la mejor arma jamás creada, el miniaturizador, que permitía perseguir a enemigos diminutos cual Godzilla con gafas de sol y pelo rubio cepillo. Era bueno en el Counter Strike, usando la M60 para conseguir acabar con mas terroristas en Dust de los que me mataban a mí (aunque siempre odié cs_italy).

Multijugador

Come get some!!

Me defendía en DoD y Battlefield 1942, donde, cual infante ruso de Enemigo a las Puertas, me sacrificaba una y otra vez para conseguir capturar la maldita banderita, esa que tardaba siglos en pasar de gris al color de mi equipo… Y así, sin ser nunca un jugador de clan ni de campeonato, era uno de esos nombres que quedaba más o menos en la mitad superior de la tabla y de cuando en cuando incluso llegaba a ocupar el primer lugar en el ranking, con la admiración y adulación de los presente, exceptuando, eso sí, al mítico “picao”, que cada vez que le dan una paliza, comienza a hablar de Wallhacks, Aimbots y todos esos razonamientos del jugador mediocre.

A partir de Call of Duty 4 e incluso con MW2, las cosas cambiaron. Ya no era capaz de mantenerme consistentemente en la mitad superior de la tabla: a veces tenía más muertes que muertos (el famoso ratio Kill/Death) y, en algunas partidas, he de reconocer que fui hasta el pelele (o como dice un amigo mío, la putilla) de alguno de los jugadores enemigos.

Sí, lo reconozco, empecé a acostumbrarme a buscar los sitios buenos de los diferentes mapas y me convertí en aquella criatura abominable y gollumnesca que siempre juré que no sería, el odiado campero. Pero todo esto salvaba mis partidas, y aunque con mi honor mancillado, conseguía mantener todavía resultados que me permitían compararme con mis colegas jugadores, y presumir, aunque fuese un poco por lo bajini, de mi competencia online.

Pero como los deportistas profesionales o los personajes de Hombres, Mujeres y Bicepsberzas, mi tiempo pasó. Loggeado y en plena partida de AVA (un shooter gratuito multijugador, con un motor gráfico basado en el Unreal Engine 3 y de bastante calidad, recomendable para quitarse el gusanillo de disparar online) escuche esa frase lapidaria, que ningún jugador habitual quiere oír (o bueno… leer en este caso): ”OH MY GOD… DANI… YOU NOOOOOB!! KICK VOTE!!”.

AVA

¡Comed plomo, malditos rusos!

Y sí, querido lector, por primera vez en mucho tiempo, fui kickeado. No porque mi juego dominante hiciese al resto de los jugadores pensar que estaba usando cheats, ni porque fuese un tipo desagradable de esos que no para de usar el gamechat en plan “@RUSO330: ERES UN MARIQUITA… @MACTAVISH14: HaX0R, cheater”; ni siquiera por ser un spawncamper o algún otro tipo de rata de ese tipo.

No, no… fui kickeado por 1 Kill y 6 Deaths… por paquete… por noob

¡Pero he decidido que me da igual! Seguiré jugando al Heist y al Left4Dead y abandonaré los shooters competitivos, porque en el fondo me he dado cuenta de que no es mi culpa.

Y en el fondo, yo sé que es culpa vuestra: ¡¡que usais Aimbots y Wallhacks, malditos cheaters!!