El género ha muerto. Larga vida al género.

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En Bad Day at Black Rock veíamos como un tren moderno atravesaba una región que se había quedado estancada en la época del salvaje Oeste. Así se articulaba la idea clave de la película: un western de forma pero un film noir de contenido. Esta hibridación del género fue todo un shock para una sociedad que estaba acostumbra a que las películas fuesen una cosa o la otra y no una mezcla tan confusa de dos modos tan distintos de enfocar film.

El videojuego estaba también en ese modo prehistórico de asumir que un videojuego era uno y no trino en la época del dos de. Había ciertas excepciones, desde luego, pero en la mayoría de casos tratabas con un plataformas, un shooter, un beat’em up y diversos géneros muy concretos y cerrados.

Con la expansión al tres de estos géneros, llamémosles primigenios, evolucionaron y se adaptaron como buenamente pudieron. Algunos con más fortuna que otros. Curioso es comprobar como uno de los primeros juegos totalmente tres de fue un plataformas, el Super Mario 64. A la par que estos géneros primigenios se adaptaban, otros nuevos comenzaban a surgir. El Zelda Ocarina of Time tuvo la fortuna de inventar importantes dinámicas que más tarde influirían en casi todos los géneros restantes.

Hoy en día nos encontramos con que diversos juegos ya no se adaptan a las definiciones más aceptadas de los géneros primitivos. ¿Qué es Hotline Miami? Tiene pinta de un shoot’ em up o shooter a secas, pero también tiene cierto componente de puzle e incluso recuerda a los GTA de vista cenital. Así pues, se podría decir que es un shoot’em up-puzle, pero ya no nos estaríamos refiriendo a un género de esos primigenios en concreto, si no a una hibridación de los mismos.

El problema es más grave cuando nos perdemos en juego mucho más ambiciosos (recordad no criticar un juego por su tamaño, un juego tan pequeño como Hotline Miami es igual de grande que un Bioshock, del que hablaremos) como Dishonored, que es el que nos ha traído a esta encrucijada. ¿Qué es el Dishonored? Es un first person shooter, pero también tiene aventuras y sigilo. Y puedes ignorar su parte de FPS que se resume solo en que en ningún momento te ves los pies. Pero también tiene algo de plataformas, quizás. Ese saltar entre tejados y tuberías midiendo distancias parece tal cual de este último género. Se podría resumir en un término acuñado para el primer Metroid Prime: First Person Adventure. Sin embargo, es una idea que no termina de calar.

El Bioshock, referente directo del Dishonored, tenía bastante más de FPA y ciertas similitudes con Metroid Prime. Y también había puzles, aunque estos actuaban de minijuegos en determinados momentos. Aun así, parece que el término FPA no es tanto un género nuevo en sí mismo sino otra forma de hibridación y, por lo tanto, nula capacidad para describir en toda su magnitud lo que estos juegos representan.

Call of Duty o Battlefield están muy cómodos siendo soters puros, que diría el otro. Pero incluso de estos géneros se crean ciertos subgéneros a partir de los matices del juego: pude que sea un shooter arcade o realista. Si en Black nos encontrábamos con la destrucción del entorno y una, por momentos, falta de munición latente, en los Halo la balanza se inclina hacía la pandilocura (atención a este término para definir un juego ya no por su capacidad jugable, sino por lo que aporta al jugador) y el arcadismo puro.

El problema también lo encontramos cuando usamos un término que define más el dónde jugamos que el qué jugamos. Por ejemplo, un sandbox se refiere a juegos con territorios amplios, abiertos, con diversas zonas. Cierto que los diferentes sandbox que nos vienen a la mente pueden tener características similares, pero no son para nada lo mismo. No nos enfrentamos igual a un Just Cause 2 que un Crackdown, aunque ambos tengan pinta de ser otra pandilocura. Aun así, quizá este término sea lo más cerca que se está de imponer un nuevo género que deja atrás a los anteriormente llamados primitivos.

Por otro lado, hoy en día todo tiene toques de RPG y parece que a nadie le gustan ya los RPGs puros. Cada vez que en un juego tenemos la oportunidad de subir niveles, tener habilidades o armas y mejorarlas, ya insisten en que tiene toques de RPG como si fuese algo que define cierta parte del juego pero no alcanza a definirlo por completo. Pero olvidaos, no se tienen toques. O se tiene, o no se tiene.

Al final resulta que, como siempre, la industria y el videojuego en sí mismo avanza más rápido que la capacidad del jugador para asimilar nuevos conceptos e ideas.

 

3 Comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: El videojuego avanza más rápido de lo que el jugador es capaz de asimilar. Los géneros ya no son lo que eran. ¿Cómo los definimos ahora?…

  2. Aunque ahora se está notando más, hace ya años que lo que comentas se da en el mundillo. Sin ir más lejos, juegos como Arx Fatalis o Thief han sido terriblemente influyentes en Dishonored (uno un RPG y otro un juego de sigilo y ambos en primera persona) y nadie ha caído en el error en llamarlos FPS (como se está cometiendo demasiadas veces con Dishonored).

    O Vampire Bloodlines, que es un RPG puro en el sentido de que respeta estrictamente las normas del juego de rol de papel y lápiz pero que luego se puede manejar como si fuera un juego más de acción o un FPS.

    Probablemente a cierto grupo de jugadores, entre los que me encasillo, no nos ha “sorprendido” tanto Dishonored en el tema de géneros por esto, porque ya lo vivimos desde hace un buen puñado de años y no lo vemos para nada extraño.

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