Análisis de Jaws Revenge

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Tiburón, el gran blockbusters, no va sobre un tiburón. Ni siquiera va sobre el mar. Tiburón va sobre un hombre que tiene miedo al agua, sobre gente que vive en un pueblo pequeño y son una panda de paletos sin noción alguna sobre la muerte. Se podría plantear un juego en estas condiciones como una aventura gráfica de superación y “coger bombona, explotar tiburón”.

Sin embargo, nos encontramos aquí con algo totalmente distinto. Y se agradece. Quizá la idea de una segunda parte (la ha habido en términos cinematográficos, hasta cuatro o cinco filmes y tantos exploits abusando de fama) que se separa del canon creado por la franquicia pudiese disgustar a los fans, tanto del cine como de los videojuegos. Por suerte, no es así.

Si el canon de la franquicia ya mencionado era que un hombre se enfrentaba no solo contra un tiburón o el mar, sino contra sí mismo, aquí nos encontramos con una situación similar, pero opuesto. Somos un tiburón que se enfrente no solo contra el hombre, sino principalmente contra sus ganas de comer y su hambre.

Basándose en la idea de los juegos de corre-esquiva (su punta de lanza sería Canabalt, maravilla de la low-sci-fi con una historia en el trasfondo que nos invita a seguir huyendo, esperando a obtener alguna respuesta o, al menos, alguna pregunta), Jaws Revenge nos pone en la piel del tiburón que ya no tiene miedo al hombre ni a sus barcos o aviones. Se lo come todo. Aquí el reto no está en tener reflejos para no caer o tropezar, si no en controlar la barra de vida para no llegar a morir nunca.

El juego es muy simple, que después de todo es un juego de móvil. Con un dedo hacemos descender al tiburón y al soltarlo subirá rápidamente hacia la superficie para saltar. Arrastrando el dedo por la pantalla pegará un empujón hacía adelante cogiendo un poco de velocidad. Y ya está. Porque no hace falta nada más para contar la historia de la venganza de este tiburón.

Lo tenéis en Android e iOS totalmente gratis. Por supuesto, tenéis a vuestra disposición los dichosos micropagos. Podéis conseguir monedas con las que comprar mejoras para vuestro tiburón y que así suba de nivel  en las fases de nado libre, pero lleva su tiempo. Con los micropagos compráis packs de monedas con los que luego obtener estas mejoras. Sin mejoras no podréis acceder a nuevas fases del juego.

Poco más queda por decir de este maravilloso juego. Quizá no destacaría tanto si fuese una barracuda y no usase el tiburón de Tiburón, pero entonces perdería todo su sentido y gracia. Es todo un aliciente para los fans de la película, que les encantará controlar al tiburón, y tiene motivos suficientes para los jugadores que les interese poco o nada estas historias. Además, hay gore.

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