Kyuni’s Fantastic Excelent GOTY 2013

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A mí nadie me invita a las buenas fiestas. No soy una persona en la que pienses para hacer una fiesta loca y creas que soy el alma y el espíritu de ese verbo venido de un sinónimo que es festejar. Será por eso que nadie me preguntó cuál era mi GOTY 2013 en este podcast de Xenogames. Para aquel despistado que no lo haya oído, ahí tiene el enlace. Por mi parte, no haré spoilers sobre qué juego ha sido el afortunado. Pero hablemos de lo importante. Hablemos de MI JUEGO.

Recuerdo un puñado de juegos que a lo largo de 2013 me han gustado sobremanera, pero no sabría decir cuales han salido ese año y cuáles no. Ir al día en esta industria no me interesa más que para saber quién hace qué, pero, como pobre que soy, es bastante complicado jugar a todo lo que sale. Voy a repasar, antes del siguiente párrafo, los GOTYs de cuantas webs y revistas hay para ver qué es eso del mejor juego del año.

Sin duda, Bioshock Infinite (Irrational Games, 2013) no lo es. Hemos hablado largo y tendido tanto servidor como el señor Roldán García. Nuestras razones ya han quedado registradas. No hemos hablado de GTA V (Rockstar North, 2013), que sin duda se merece un texto o dos, pero no llega a la excelencia suprema. Tampoco lo consigue Tomb Raider (Crystal Dinamics, 2013), juego notable y sobresaliente por momentos, pero que no llega a redondear el círculo. Quizá Pokemon X/Y (Game Freak), que lleva la formula de hazte con todos a un nuevo nivel de inabarcabilidad. Pero, por encima de todos, se eleva el supremo, el GOTY entre GOTYs, el juego por el que vale la pena molestarse en maquetar esta entrada:

Far Cry 3: Blood Dragon

 (Ubisoft Montreal, 2013)

far cry 3 blood dragon jodete fuerte
Puede que esto me haga una gracia tonta

Escribo esto mientras escucho la banda sonora del juego, de una epicidad neónica pocas veces conseguida en un videojuego. Valve nos enseñó que el juego más pequeño no tiene porque ser inferior a hermanos más grandes. Su Portal (Valve Corporation, 2007) nos abrió los ojos hacia ese nuevo mundo de posibilidades, de fragancias en pequeños recipientes, como las más caras. Quizá parece una boutade hablar de Portal para referirnos al juego que nos atañe. Nada más lejos de la realidad.

Far Cry 3: Blood Dragon, como ya sabemos, no es más que un mod del propio Far Cry 3 (Ubisoft Montreal, 2012). Un mod creado por la propia empresa, en una labor esquizoide por demostrar que ellos son tan buenos como aquellos underground, al margen de la industria. Ubisoft Montreal se desdobla, siendo el fan último de su propio producto, pero también de toda esa cultura pop que hemos bebido desde finales de los 60. Ponen toda la sangre de dragón en el asador, todos sus medios, para crear un hipotético futuro, el año 2007, en el cual el mundo sufre las consecuencias de una guerra nuclear entre USA y la URSS. El resto, en fin, es historia.

Parece ser que la realidad está aplastando a la ciencia ficción, así que esta debe heredar del retrofuturismo, ya no para imaginar futuros plausibles, sino presentes paralelos. No se queda aquí Blood Dragon. No quiere imaginar un 2007 en el que Valve no existe para sacar la Orange Box (¿veis? Portal), sino que es un 2007 imaginado en 1981 (el año de estreno de 1997: Rescate en Nueva York). A partir de aquí, interferencias a lo VHS style.

Quedarnos en el plano referencial a las películas de Arnold Schwarzenegger, Dolph Lundgren o Chuck Norris, la cultura pop de los 80 o su mezcla de ideas que molan porque sí, de robots a dragones,  sería labor del fan más vago y excusas baratas para reverenciar tamaño juego. Porque no solo parte de las películas a las que homenajea, sino que también lleva a cabo una reflexión sobre el videojuego en nuestros días. ¿Qué necesidad hay de tutoriales? ¿Y de morir? Todo esto lo ataja de la única forma posible, sin caer en el pedantismo, mediante un humor cínico: el tutorial es una función inservible para una unidad del matar como es Rex Colt (BNOTY: Best Name Of The Year); se recupera vida pulsando un botón que repara nuestro brazo robótico.

Pese a todo, Blood Dragon se toma muy en serio a sí mismo en la jugabilidad. Conjuga a la perfección el puro tiroteismo mainstream con el sigilo más inteligente, heredado sin duda de Dishonored (Arkane Studios, 2012) -el GOTY del año anterior, claro. Todo lo que Bioshock Infinite no había entendido, Blood Dragon lo eleva a una nueva categoría. Porque, gracias a cierta imperfección, supone un reto y, más importante, un reto divertidísimo.

Su grandeza y su gran debilidad son las pocas horas que dura completarlo al 100%. En unas seis horas todo está resuelto, todo vendido, no hay nada más que ver, circulen. Su rejugabilidad es tan potente como repetitivo. Por eso, en las seis horas que dura es un chute adrenalínico increíble, necesario para sobrevivir. Quizá si durase más acabaríamos hastiados de tanta emoción, tanta luz, tanto fosforito.

Por eso Far Cry 3 Blood Dragon es un GOTY. Porque es efímero y eterno, es un juego de referencia, un juego al que volver, poco, que redescubrir a gente ignorante, un juego para viciarse a su banda sonora, tan imperfecto en su jugabilidad como brillante en su tratamiento, su referencialismo y su estética. Si me muero, quiero que me incineréis con mi copia digital de Blood Dragon.

3 Comentarios

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: A mí nadie me invita a las buenas fiestas. No soy una persona en la que pienses para hacer una fiesta loca y creas que soy el alma y el espíritu de ese verbo venido de un sinónimo que es festejar. Será por eso que nadie m…

  2. C.: ah però, non piacciono gli sptiteahg?@ Lara Bianchini: come ho spiegato anche in un commento precendente sono abbonata alla versione per Ipad. In più altre riviste di Martha arrivano alla biblioteca della mia scuola americana :-)

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