La histeria fanática

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De izquierda a derecha: Josemicod5, Tonacho, Chincheto77, Angelysaras y Kasiopea11.

Todos hemos estado en un concierto alguna vez, ya fuera de tu artista favorito o de algún grupo de tu pueblo que no conoce ni su madre. Fuera lo que fuese, cualquiera en algún momento de su vida ha presenciado cómo los fans histéricos, con lágrimas en los ojos y el moco tendido sobre el labio tembloroso, corrían de un lado a otro para conseguir una foto o un garabato de esa persona tan especial. Lo que quizá no hayamos visto todos es lo que se está dando en el último año y medio en España: la histeria fanática por los YouTubers.

Este fin de semana fue la segunda edición de la feria de videojuegos Gamepolis en Málaga. Aprovechando el tirón que tienen estos populares usuarios de YouTube y la afluencia de asistentes que trajeron el año pasado, es casi comprensible –muy a mi pesar– que esta vez se le dedicara incluso algo más de atención a este tan triste fenómeno.

En la pasada edición de la feria videojueguil malagueña, los YouTubers quedaron reducidos a los cuatro lados del escenario principal en el que saltaron, gritaron y demostraron –una vez más– de lo que son capaces. Este fin de semana, sin embargo, estos chavales pudieron subirse a un escenario con suelos de parqué y hablar ante cientos de niños ruborizados ante la presencia de sus –aparentes– amigos virtuales.

Una cosa es que los YouTubers tengan un espacio para sus flechipollas, para menear la cabeza al ritmo de dupstep barato mientras que cientos de niños rata corean sus cutres nombres de usuario. Pero otra muy distinta es que se les invite a compartir auditorio con señores –y digo señores porque sólo he visto una sola mujer ponente– que saben de cosas, que enseñan cosas, que se ganan la vida sin partner.

El director de contenidos de la Gamepolis explicaba que este fenómeno es muy interesante, pero, ¿realmente lo es? No. Los YouTubers solo son una versión 2.0 de Belén Esteban y la clave de su éxito no es diferente a la de la princesa del pueblo. Los usuarios eco, es decir, aquellos que no producen contenidos pero se dedican a compartir todo lo que llega a su feed –que son como Patricia Lange definiría a los niños rata–, responden ante el estímulo de la identificación: los niños se ven a sí mismos en los YouTubers.

Las señoras seguidoras de Sálvame y demás programas de prensa rosa ven en Belén Esteban un modelo a seguir pues piensan que si una mujer cualquiera, de pueblo y de mentalidad más bien estrecha consigue salir en la televisión (para entonces el medio de comunicación con más influencia) hablando de sus desgracias personales, entonces puede haber esperanza para ellas. Es por ello que el fenómeno de los YouTubers no es nada nuevo porque los niños rata experimentan exactamente los mismos sentimientos hacia los célebres usuarios de la plataforma UGC que estas señoras mayores.

En una sociedad marcada por la cutrez absoluta, es normal que personas como Belén Esteban y ElRubius lleguen a ser grandes ídolos de masas. Estos sólo son ejemplos de la pochez y la mediocridad, del vampirismo social que, inconscientemente, promovemos. Los niños crecen con la idea de que los contenidos que suben estos señores son la máxima expresión de la calidad y, sin ir más lejos, de la creatividad. Aplauden los jijís y jajás que no vienen a cuento y las palabras inventadas que sólo son resultado de un no diagnosticado Síndrome de Peter Pan. Diremos “es normal” porque llevamos siglos promoviendo esta actitud: un conformismo natural que nos –casi– obliga a ver esto como algo bueno.

El problema no reside en que estos usuarios sean quienes son o ganen lo que ganen porque, al fin y al cabo, ellos sólo son un producto más en manos de hombres trajeados que han sabido aprovecharse del filón que tienen. Lo más jodido es que la soberbia que se les dibuja en los labios cuando sonríen. Se creen que lo que hacen es imprescindible, como si la vida de las personas dependiera de esos vídeos comentados con poca gracia.

Y puede que esta arrogancia no se perciba en sus vídeos semipixelados, pero se pudo mascar este pasado fin de semana en la Gamepolis. Cinco YouTubers se subieron al escenario del auditorio 2 para decir nada con palabras, pero decirlo todo con el lenguaje corporal. Los niños aplaudían absolutamente todo lo que decían estos personajes, fuera ridículo o no. Pero lo peor no fue eso, sino la lamida de culo de un desarrollador de videojuegos que entre ellos se encontraba. Faltó poco para que el señor le diera besitos a Josemicod5 mientras le decía que gracias a que él le dio like a su juego le subieron las ventas.

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Ni siquiera parecía que tuvieran ganas de estar allí.

Hemos llegado a un punto en el que se trata a los YouTubers como semidioses y esto, sobre todo, es algo que hacen los seguidores pues no se dan cuenta de que, efectivamente, ellos podrían ser como sus ídolos. Cualquiera puede subir vídeos a la plataforma de Google, pero hay que tener un poco de suerte para que te fichen como nueva estrella mediática.

El fenómeno fan en sí no es problemático, lo problemático son las personas. Al principio del artículo hablaba de los artistas y de que estos también tienen una masa que los adora. Pero es necesario establecer la diferencia entre los músicos y los YouTubers: la creatividad. Los productos musicales, aun en su forma más comercial, son el resultado del pensamiento original y de la imaginación de una persona o varias. ¿Qué aportan los YouTubers salvo un sentimiento de felicidad que solo se queda en la superficie?

Evidentemente, cuando hablo de “YouTubers” no hago referencia a la definición de Patricia Lange, sino a la idea que se tiene del término, es decir, “YouTuber” para el no investigador es gente que hace vídeos sobre videojuegos con cierto componente humorístico y que ganan mucho dinero por ello. Lange, sin embargo, considera que YouTuber es todo usuario que sube contenidos a la plataforma de vídeos y que, además, se mantiene activo a través de la difusión o el feedback.

Es importante percibir este artículo como una crítica al producto en sí y no a las personas, pues yo no conozco personalmente a estos chicos –ni falta que hace– y no puedo afirmar rotundamente que ellos, en sí, son el problema.

La conclusión que quiero hacer llegar es que aunque sea beneficioso aprovecharse de lo suculento que son estas figuras en un evento de videojuegos, hay un lugar y un momento para cada cosa. Estos chicos no son más que un espectáculo, muy atrayente, sí, pero sólo eso. No aportan nada al mundo de los videojuegos y, lejos de ser algo útil para la industria, considero que son lo contrario.

La Gamepolis podría convertirse en una gran feria de videojuegos como lo es Gamelab si se alejara de la infantilidad que supone traer a estas personas –y encima pagar mucha pasta por ello– a su evento. Habría que dejar de lado la excusa de que los YouTubers son gamers y como tales pertenecen en una feria de videojuegos. Lo cierto es que estos señores antes de autodenominarse gamers (que además la etiqueta ya está tan quemada que cualquiera es gamer) se consideran YouTubers y, por lo tanto, no tienen cabida en una feria de videojuegos sino en cualquier otra cosa que se centre en el espectáculo.

PD: Si alguien estuviera interesado en saber un poco más del fenómeno, hace unos meses hice un trabajo de investigación sobre esto precisamente y podría enviárselo a quien lo quisiera leer.

 Fotografías: Jenn Scarlett

39 Comentarios

  1. Excelente artículo, tienes toda la razón. Yo estuve allí este fin de semana ( era mi primera asistencia a una feria de videojuegos) y me llevé una gran decepción al ver que estos individuos eran la principal atracción y no los videojuegos en sí. Tienen que cambiar el chip para futuras ediciones si quieren al menos tener mi entrada, pero lamentablemente, hoy en día, este fenómeno “youtuber” atrae a todos los críos y eso implica más dinero.
    PD: estoy interesado en leer ese trabajo de investigación del que hablas, ¡me has dejado con ganas de más!

  2. No puedo sacarte ninguna estadística o dato, pero desde experiencia propia y salpicada te digo que la fama de varios juegos entre “niños rata” se da gracias a esos personajes de la red. Ese efecto es palpable en la industria, después de todo, dudo que muchos jugasen al Surjeon Simulator y similares si no fuese por el bombo “gratuito” que le dan los famosetes de YT. Remarco que ni idea de la repercusión “real” que dan estos señores a las ventas, pero subjetivamente intuyo que ayudan, quizás no a la mejora, quizás no a hacer análisis o críticas constructivas, pero si a la cartera la empresa.

    En cuanto al “niño rata”, entendamos que aquí se juntan varios hechos, primero una familia que no entiende la fuerza de la red, que rebota a un niño que tiene como fuente de entretenimiento principal su conexión a internet, y segundo, obviamente, lo que el niño ve, el niño querrá. No me gusta la idea de “niño rata”, después de todo solo son niños, y como todos los niños de todas las épocas se apasionan con cualquier cosa que les guste. No puedo entrar en teorías pero te digo eso desde el poco entendimiento que tengo cuidando críos: no tienen ningún síndrome, ninguna enfermedad, simplemente son niños que han encontrado algo que les gusta y entretiene. Obviamente hay, desde nuestro rasero de adulto, “mejores” entretenimientos, pero ya es labor de cada padre establecer los límites de con qué juega el nene y con qué no.

    Y te remarco lo que dejas entrever en las últimas líneas: en España el juego se asocia a lo infantil, aunque ya sea una industria cultural declarada como arte y cultura desde 2007-2008, y por tanto esa idea de juego=niño rebota a la hora de organizar eventos del videojuego. Estos eventos al final sólo son un sacacuartos, un intento de ganar pasta con las entradas, y la mejor farma de hacerlo es poner a alguien famosete entre los niños y que vengan a gastar. El día que esa idea de sacacuartos fáciles quiera desaparecer, será cuando compañías más variadas y grandes ocupen 3 pabellones del palacio con sus proyectos e innovaciones…pero para eso nos queda camino en el país de la pandereta.

    pd: he escrito esto borracho.

    • Yo tampoco tengo datos de la repercusión que tiene en las ventas que estos chicos hablen de los juegos. Imagino que sí hay un impacto y, como he dicho en el artículo, me parece que no es motivo para sentirse honrado. El desarrollador que menciono estaba dándole las gracias a este YouTuber porque por un mísero like le subieron las ventas de su juego. Lo que me parece incorrecto no es la promoción, sino la promoción sin sentido alguno, sin fundamento. Este chico le dio a like al juego como si le estuviera haciendo un favor cuando podría haberlo jugado y haber hecho una review, que ya es algo más elaborado.

      En cuanto a los niños rata, los llamo así porque es el término por el que ellos mismos se definen. En ningún momento he dicho que tuvieran una enfermedad y, es más, estoy segura de que no es así. El Síndrome de Peter Pan se lo atribuyo más a los YouTubers, pero eso es otra historia. Sólo he dicho que los niños responden a este estímulo, pero lo que recalcaba era el hecho de que no es curioso porque ya se ha dado otras veces (el ejemplo de Belén Esteban).

      Aunque, en general, el videojuego se considera algo infantil en nuestro país, te puedo asegurar que los organizadores del evento no lo sienten de esa manera y que no han decidido dedicar el evento a cosas con las que los niños chicos puedan disfrutar. Como tú has dicho, es por el dinero, no por satisfacer o entretener a un determinado segmento de la población “gamer”. Y ahí es donde está mi crítica.

      Me da la sensación de que has entendido el artículo de una forma totalmente diferente a cómo está planteado, sacando cosas de contexto y obviando la verdadera crítica que hago.
      De todas formas, gracias por leer^^

      • Es que estaba borracho, así que nada, hay que excusar cualquier problema de comprensión lectora que haya tenido…

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  3. La moda trae éstas cosas, que los que estábamos en el mundo de los videojuegos antes de todo el “boom” ahora se sienta desplazado de su propio mundo. La gente con jugar el último “Mario” de turno se hace llamar “gamer”, se siente con libertad para hablar del mundo “videojueguil” sin tener ni puta idea cuando ha jugado simplemente a una triste 3ds… Pero es lo que hay.

    Niños rata, chavales con evidentes problemas mentales, chicas que quieren llamar la atención subiendo fotos con su mando perdido de N64 a la que NUNCA habían jugado, gente que se “hace gamer” por los youtubers, etc.

    ¿Y dónde me meto yo, chaval perteneciente al mundillo, cuando veo a cualquier puto random llamado”pRoGaMer98″ enorgullecerse de que es un viciado a los videojuegos y un total “gamer” cuando solo ha jugado al último puto CoD en su vida?
    Por cosas como éstas yo RENIEGO del término “gamer” (Aparte de porque me parece penoso tener que estar permanentemente definiéndote con una afición por sentirte perteneciente a un “grupo”) Para mí, decir “soy gamer” es lo mismo que decir “Soy un posser que no tiene ni puta idea”

    ¿Y cómo te quedas cuando ves que la principal (o una de las principales) “atracciones” es jugar con el tal “Mangel” a nosequé juego? ¿Pero qué puta basura es ésta? ¿Lleváis a un puto inútil de mierda que encima ni tiene idea de videojuegos con tal de arrastrar a los putos niños rata y fanboys? Señores de Gamepolis, QUE OS DEN.

    Este año tenía pensado ir ya que creí que este año no llevarían a este producto basura denominado “youtuber”…

    ILUSO DE MÍ.
    El día que hagan una convención de videojuegos REAL, igual me paso. Mientras tanto que sigan sacando pasta con los niños rata, pero conmigo que no cuenten.

    Un saludo y excelente artículo.

    • Veo que el tema despierta la rabia interior de muchos… Y no es para menos.
      Es lo que he dicho, Gamepolis podría ser un festival de renombre si se alejara de esto. Esperemos que en las próximas ediciones se den cuenta y podamos disfrutar de lo que más nos gusta: los videojuegos.
      ¡Gracias por leer y comentar!

  4. Yo no asistí a la Gamepolis pero hay algo en lo que estoy de acuerdo: en que es indignante que sólo por ser “youtubers” y atraer a niños rata, se de más importancia a unas personas en detrimento de otras que de verdad aportan al sector, gente que sabe de lo que habla y que seguro dieron conferencias más que interesantes. Y sobre todo me indigna que se pague a estos señores lo que se les paga cuando a los demás, los que aportan, los que dan al evento un aire serio, de auténtico evento de videojuegos y no de feria para los fanboys de turno, fueron prácticamente gratis.

    Pero bueno, esto es así, podemos criticarlo pero no cambiarlo. La identificación es el principal método de atracción y para los organizadores de Gamepolis, como es lógico, les interesa atraer a gente para que el evento siga adelante, aunque esa gente sean niños rata. A todos nos gustaría una feria de videojuegos seria y con docenas de conferencias interesantes para todos los gustos, y sin gente que se las de de que sabe más que nadie cuando la primera consola que tocó era una PS2… pero eso es casi imposible de lograr, y menos en España. Demos las gracias de que al menos, aparte de los youtubers de turno, hubo también algunas conferencias que fueron muy interesantes. Esperemos que con el tiempo el evento no se degenere demasiado y siga habiendo hueco para esas conferencias

    PD: Jenn, me gustaría leer ese trabajo de investigación, si fuera posible. Te dejo mi twitter por si quieres mandarme el enlace: @JoseFD91 :)

  5. No podías haber descrito de forma más clara, accesible y al mismo tiempo completa, la situación.

    Las personas se hacen criticables cuando se convierten en su propio producto. Valga poner como ejemplo la pasada edición de Games Week, en Madrid, donde hubo charlas muy interesantes sobre historia de videojuegos, curiosidades… y luego en determinado momento aparecieron ciertos youtubers, los que cabe esperar, sí. Ya lo anunciaron a bombo y platillo días antes, que el sábado —si no recuerdo mal— iban a hacer acto de presencia, y yo me preguntaba para qué narices. El hecho fue que con su aparición, una horda de gente —en su mayoría unos 15 años, y algunos acompañados por padres— se desplazó hacia esa zona, dando un espectáculo cuanto menos curioso, casi inverosímil para mí, que desconocía el alcance de ese fenómeno de masas.

    Lo sangrante es que el evento fue un éxito comercial gracias a ese consumidor medio, y justamente a ese. Ya que estaba absolutamente plagado de personas que vestían aproximadamente igual, imitando a sus ídolos; ellos fueron ese “éxito”. Por lo tanto, la siguiente edición seguramente vaya encaminada hacia ese sector, siendo cada vez menos una feria de videojuegos, y más un evento publicitario de youtubers mediáticos.

    Enhorabuena por el artículo, de verdad.

  6. Y yo te pregunto: Si has mantenido prácticamente todo el texto sin nombrar de qué cinco youtubers en concreto hablas (salvo uno, creo), ¿por qué en “categorías” o “etiquetas” del artículo nombras a los cinco? ¿Quizás para ayudar a que los buscadores te llenen el artículo de visitas?

    • ¿Eso es todo lo que tienes que decir del artículo? Si ésta es la única “crítica” que se sacar, entonces es que efectivamente cumple su objetivo.

    • No puse sus nombres en el artículo porque creí que con las fotos y decir la fecha y el lugar la gente iba a saber quiénes son. Si me estás acusando de usar los tags para conseguir más visitas, bueno, ojalá fuera así porque quien llega a esta web no es por los tags sino por el boca a boca.
      De todas formas, no hay por qué atacar. Si estás en desacuerdo se puede hablar perfectamente. Comprendo que hay gente que tiene diferentes puntos de vista sobre cualquier tema y este no iba a ser menos.

  7. Meh, respeto pero no comparto, simplemente corregir que Youtuber es aquel que sube vídeos de cualquier tipo a la plataforma, no sólo vídeos de juegos.

    • “Evidentemente, cuando hablo de “YouTubers” no hago referencia a la definición de Patricia Lange, sino a la idea que se tiene del término, es decir, “YouTuber” para el no investigador es gente que hace vídeos sobre videojuegos con cierto componente humorístico y que ganan mucho dinero por ello. Lange, sin embargo, considera que YouTuber es todo usuario que sube contenidos a la plataforma de vídeos y que, además, se mantiene activo a través de la difusión o el feedback.” Creo que te has olvidado de esta parte.

  8. Hola, Jenn,

    Estoy de acuerdo en la casi totalidad de tu artículo. Casi, es un sí pero no. Y me explico. De cara a la feria, montar un evento de estas proporciones es carísimo (seis cifras, con eso te lo digo todo), por lo que tienen que sacar el dinero de alguna parte. ¿Solución? Traer a las nuevas figuras de masas, que no son otras que los Youtubers.

    Los Youtubers son la extrapolación del género de masas que cada cierto punto surge. Sin más. Quizás compararlo con Belén Esteban me parece desacertado, por el simple hecho de que la “masa” del corazón se hizo famosa por acostarse con alguien y no por subir unos simples vídeos que tuvieron tirón. Porque no olvidemos eso: el Youtuber no nace, se hace: de toda la vida hemos subido vídeos a Youtube, bien en una fiesta, una boda, con tus amigos en el parque, etc.; hasta que uno se dio cuenta de que podía empezar a sacar dinero y dijo: “Oye, ¿por qué no lo hago de manera periódica?”.

    Los Youtubers son los Bisbal, los Alaska y Mario, los Rolling y Beattles de décadas pasadas. Es el primer “boom” de crear figuras de entretenimiento a través de Internet y no los medios tradicionales (música, televisión, prensa, etc.).

    No veo ningún problema en que alguien sea “Youtuber”, para mí el problema recae en que esa persona se le suba, se crea un semidios como tú mismo recalcas -y por desgracia es un gran porcentaje-. Muchos subimos vídeos -y me englobo- por simple diversión, se saque más o menos, y como bien dices en el post no nos consideramos Youtubers: me dolería que me denominasen así y no periodista o escritor, que para algo estudié una carrera o tengo dos libros, respectivamente. De hecho, estuve en la Gamepolis dando una charla como periodista, que es lo que verdaderamente me considero.

    Lo dicho, buen post, pero creo que se le está otorgando una carga peyorativa al término “Youtuber” que no se merece como tal. Los niños ratas son las grupis del siglo XXI y no hay que buscarle más vueltas. Como me dijo una vez una persona de marketing de Activision: “Gracias a la compra del COD de turno por parte de ese niño, financiamos los otros 10 proyectos de la empresa”.

    ¡Un abrazo!
    Nacho

    • Hola, Nacho. En primer lugar decir que disfruté mucho de tu ponencia en la Gamepolis.
      En cuanto a tu comentario, agradecerte la forma en la que fundamentas tu crítica porque creo que es imprescindible para llevar un diálogo en el que no estamos muy de acuerdo.
      Tienes razón en que este tipo de eventos son muy caros de hacer y, como dije al principio del artículo, es comprensible que se recurra a este tipo de cosas porque mueven mucho dinero. Que sea comprensible no quita de que no me parezca bien. Los YouTubers han movido mucho dinero tanto en estas cosas como en los juegos que promocionan. Supongo que es cuestión de principios, pero a mí no me gustaría que mi juego se vendiese sólo porque una persona le dedicara unos 5 minutos y no dijera nada relevante sobre mi obra. Pero como ya he dicho, supongo que es cuestión de la persona y hasta dónde está dispuesto a llegar por vender su producto. (Que quizá peco yo de tonta y me quedaría sin vender por poner mis principios primero).
      Yo los he comparado con Belén Esteban no por el contexto sino por el sentimiento, es decir, la identificación. Creo que es exactamente lo mismo lo que pasa por la mente de un quinceañero y de una señora mayor en cuanto a esto. He establecido la diferencia con los artistas (músicos) porque creo que los YouTubers no crean un producto como lo hacen ellos.
      Sí hay una carga peyorativa en el término, pero creo que porque ha ido acompañada de todo esto. Tú mismo prefieres que te llamen periodista que YouTuber porque tradicionalmente “periodista” es un término que ya tiene prestigio y “YouTuber”, por lo general, no.
      Muchas gracias por leer y comentar :)

      • Bastante de acuerdo con tu comentario, Jenn. Sobra decir que primero vienen los principios, pero se llega al punto de que o entra gente o no hay evento, y ahí radica el quid de la cuestión. Por ejemplo, 2K no habría traído Evolve si no hubiese sido por la gran afluencia de público, por lo que ese “niño rata” ya está dándole al evento un juego de calidad (que a su vez se aprovecha del Youtuber, como hizo con Mangel, a quien puso a jugar allí).

        Esto es una rueda, una espiral, donde todo suma. Creo que la simbiosis de todo es la clave. Si el año que viene me tienen que traer al Youtuber de turno para que venga otro Evolve u Oculus Rift, ¡bienvenida sea! Es un poco “el fin justifica los medios”, con la diferencia que el “fin” es literal: o se venden entradas o se cancela el evento y no hay nada para nadie.

        Y sí, en esa comparación con Belén Esteban te doy la razón: es indudable que a nivel creativo no se puede comparar a un músico (ni de lejos, por Dios), pero también rompo una lanza a favor de esos “Youtubers” que han terminado siendo productoras, y el caso más claro lo tenemos en la serie “Malviviendo”, posiblemente de las mejores realizadas en España en los últimos años.

        Como ya te digo, estoy de acuerdo casi en la totalidad de tu artículo, salvo por los puntos comentados.

        ¡Y gracias por venir a la charla! Espero que te gustase :)

    • Totalmente de acuerdo contigo Nacho. Prácticamente iba a comentar lo mismo ;-) El Gamepolis, por muy buen fondo que tenga, no deja de tener un coste (de ser un negocio) y para realizarlo recurre a los mejores medios disponibles como es lógico.

      Es cierto que para los que tenemos ya una edad fue muy triste ver que las únicas ponencias que se llenaron fueron en las que había algún youtuber y que la sala se llenaba de niños (varios bastante maleducados) que sólo entraban para reirse e idolatrar a estas personas.

      Por otro lado veo incorrecto atacar a los youtubers en sí mismos o a los desarrolladores por utilizar una herramienta más que tienen a su alcance para promocionar sus juegos.

      Yo soy uno más de a los que no les gusta este fenómeno, igual que no me gusta que niños malcriados jueguen a juegos online con una clasificación de edad de +18 y falten el respeto a todo el mundo con la “impunidad” que da la red, pero el problema no es que existan personas que se graben jugando y pasándoselo bien a su manera, el problema viene de la sociedad, de que los padres no culturicen ni fomenten otros gustos a sus hijos y que por ello vean como algo grandioso el seguir a estos youtubers e idolatrarlos.

      Seguro que en un futuro al seguir creciendo, tener más sponsors, participantes y visitas, el Gamepolis dedicará más recursos a los desarrolladores y a los juegos y menos al fenómeno fan de turno.

      De todos modos, estemos más o menos de acuerdo Jenn, muchas gracias por tu valentía con este tipo de artículos. Es necesario tratar estos temas ;-)

      Un saludo y por favor envíame ese trabajo. Tienes mi twitter en el perfil.

      • Fernando, yo criticaba a los YouTubers como producto, como puedo criticar otro producto comercial. He especificado que no los critico como personas porque no los conozco personalmente y eso sería dar por hecho una serie de cosas en las que puedo estar completamente equivocada.
        Entiendo lo que tú y Nacho me habéis dicho de la financiación de este tipo de eventos y tenéis mucha razón en lo que decís, pero no deja de ser algo que no me gusta y por más que lo pienso, sigo sin decir “bueno, si no hay otra manera…” Quizá haya otra manera, pero esta es la que más beneficios da (La Weekend Play que se hizo este año, por ejemplo, no invitó a YouTubers y, aunque no sé de sus cifras, creo que salió bastante bien y repiten este verano).
        Muchas gracias a los dos por vuestros respetuosos comentarios que, en serio, es un placer responder así a las críticas.
        Y, Fernando, te envío ahora el trabajo :)

  9. Yo llamaría al artículo: “Putos niños rata (término despectivo mil veces empleado en el mismo), iros vosotros y vuestros dioses a otros sitios y no manchéis el nombre de gamer akfajdgcffjt”
    Todo el artículo es un ataque constante hacia un grueso de la industria, y más que grueso es el núcleo mayor de ventas en videojuegos a día y por tanto gran parte de los ingresos, que simplemente al autor y a muchos que veo por aquí les caen mal centrando dicho asta ataque en las cabezas visibles de los susodichos. Esto no lo veo distinto a las persecuciones judías, comunistas o hippies que hubo a lo largo de la historia pero en un contexto mucho más distendido. Pero lo gracioso es que los perseguidos son en su mayor parte imberbes contra los que unos adultos no saben reaccionar, una persecución de niños.
    Es impresionante como intentáis limitar las vías para disfrutar del hobby común, para mí gamer es cualquiera que disfrute de los videojuegos igual que espectador es aquel que ve cine o televisión, prefiero acuñarme softófilo (término de DayoScript, que por cierto, tiene opiniones del tema más acertadas pues prescinde del simple ataque) como un amante del cine de considera cinéfilo, pero aún así si alguien que juegue solo CoD se lo considera también, pues me da igual, yo no tengo la capacidad de limitar los rangos de aceptación de esas cosas, bien por él pues quiere definirse como amante de videojuegos, ni mucho menos empezaré esta caza de brujas

    • Creo que en ningún momento he hablado sobre lo que se debería considerar “gamers” o no. Solo critico la presencia de los YouTubers en las ferias de videojuegos. No intento limitar las vías, solo exponer algo que a mí, personalmente, no me deja disfrutar del hobby en una feria supuestamente dedicada a los videojuegos.
      Como es mi opinión, para mí es acertada, aunque no absoluta. Puedo equivocarme.

  10. No soy un fanboy ni mucho menos, de hecho coincido con tu artículo en que, haciendo una comparación rápida, algunos de estos youtubers con TANTOS seguidores son los “Cantante adolescente de turno”, y los niños rata, sus fangirls. Van a vender SEGURO y eso es lo que les interesa a los organizadores del evento, hacer dinero y tener tantísima asistencia.

    Pero por la otra parte, creo que generalizar de esta manera, englobando que todo aquel que sube vídeos a youtube es un pseudo-gamer que en realidad no sabe de videojuegos es un error rotundo.
    Hay bastantes canales llevados por gente que realmente sabe de videojuegos, algunos han estudiado el tema y realmente si que tienen algo sobre lo que poder hablar o qué decir en un evento como este que tanto yo como mucho de su público (Gente actualmente interesada en los videojuegos, no en el youtuber guapete de turno) estaríamos interesados en oir.
    Un saludo.

    • Resalto esta parte del artículo: “Evidentemente, cuando hablo de “YouTubers” no hago referencia a la definición de Patricia Lange, sino a la idea que se tiene del término, es decir, “YouTuber” para el no investigador esgente que hace vídeos sobre videojuegos con cierto componente humorístico y que ganan mucho dinero por ello. Lange, sin embargo, considera que YouTuber es todo usuario que sube contenidos a la plataforma de vídeos y que, además, se mantiene activo a través de la difusión o el feedback.”
      Tienes razón en que me ha faltado puntualizar que no todos los que hablan de videojuegos son así (joder, si yo también hablo de videojuegos en YouTube); creí que venía implícito en lo de “cierto componente humorístico”, pero me he expresado mal.
      Mi intención no era generalizar porque, como ya he dicho, yo misma hablo de videojuegos en este portal, pero no me considero YouTuber (ni soy famosa ni gano esa pasta).
      Estoy muy de acuerdo en que hay canales que son muy buenos y hacen cosas muy diferentes a lo que hacen los señores a los que me refiero, pero esto no es lo que mueve dinero porque si fuera así, los hubieran traído.

    • Es muy ciertos que hay mucha gente en Youtube que sabe muchísimo de videojuegos y que darían unas ponencias magnificas. El problema es que o no se les invita o solo lo hacen para tenerlos de escaparate.

      Y ese es otro problema que veo. Puedes invitar a Mangel o a quién tú quieras, pero utilizarlos como un simple elemento de exposición para hacerse fotos o mover a una masa para que de saltos frente a un escenario me parece muy triste. ¿Qué sabe hacer ese chaval? ¿Hacer reír mientras juega? ¡Pues ponle un proyector y una consola y que haga un “espectáculo” en directo!

      En el artículo no se está criticando ni a la plataforma de Youtube, ni a sus integrantes, más bien los “productos” que se han creado y su poca utilidad más allá de atraer dinero para financiar la feria.

  11. Que pasa con los “Míster Jagger”,dobladores,y animadores? son también una plaga , y Belén Esteban 2.0?
    acaso lo que hacen no tiene creatividad?, por si no lo sabes los youtubers no son únicamente los que suben videojuegos
    no niego que sean el grupo que mas gente atraen , pero para nada son la totalidad del sector.

    • En mi opinión, esa gente de la que hablas no son youtubers. Y es que el término puede ser para todo aquel que suba contenido a Youtube sí, pero parece más acogido hoy en día por estas personas que se dedican a subir gameplays a Youtube.

      Los que tu nombras son gente muy buena y creativa y el concepto de “Youtubers” se les queda corto. Son cómicos, animadores o dobladores que suben contenido a la plataforma. El mismo Loulogio ya dijo en su momento que Youtuber es un término horrible y que él no se consideraba eso, y no puedo estar más de acuerdo. En ningún momento en el artículo veo yo que se meta con toda esa gente, solo está dando el punto de vista de que estos Youtubers, los que al final solo sirven de escaparate en una feria de videojuegos, son un fenómeno de masas que se mueven de esa manera.

      Yo mismo subo contenido a Youtube y no me considero Youtuber.

      • hombre , yo considero que youtuber es aquel que vive del partner , literalmente , sea cual sea el producto que ofrezca en la red.
        Los youtubers “gamers” son solo escaparates publicitarios de las compañías , son el Michael Bay de youtube , mucho ruido y pocas nueces(muchos de ellos sin estudios ni nada , algo que me da rabia ya que tengo un hermano con carrera y ciclo y cobra una mierda mientras ninis oportunistas como muchos de estos “ídolos” meh .. en fin).

  12. He dejado de leer cuando te has metido con El Rubius, porque es casi como si hubieras insultado a Jim Carrie. Es coña.

  13. El Rubius es el Jim Carrie español, a mí me cae bien, me es indiferente si gusta a los niños no.

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