La historia del gamer que no jugaba a nada

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La luz del monitor era la única fuente de iluminación de aquella habitación. Un baile de azules, blancos y verdes que no cesaba impregnando aquellas cuatro paredes y, de manera análoga, un incesante clic y sonidos de teclas como único sonido. Fuera de aquél microcosmos, el silencio de la noche, quizá interrumpido ocasionalmente por el camión de la basura (o algún mendigo borracho).

No parecía contento. Ante sus ojos se daba cita un anodino viaje por la red, Firefox mediante, en el que pasaba de pestaña en pestaña de una forma poco diferente a la de un autómata; metódico, ordenado, y con una frecuencia precisa. Una de aquellas pestañas le llevaba a una web en la que podía saber todo lo que habían hecho sus amigos (o las personas que dicha interfaz le decía que lo eran). Ahora sabía que a Marta Pérez le gustaba una foto en la que aparecía con sus amigas clónicas de fiesta, o que Daniel Arévalo había compartido un enlace a una lamentable web sobre humor con caras dibujadas en Paint.

Se fijó en una de aquellas actualizaciones: “¡Juan Soto ha alcanzado 123.000 puntos en FriegaTuSuelo! ¿Puedes superarle?”.

―Je ―una levísima sonrisa se adivinó en su boca. ¿Podía? Claro que podía. Su experiencia como gamer era reseñable, faltaría más. Pero no le apetecía. Estaba muy ocupado pasando de pestaña en pestaña.

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Era aún una insignificancia cuando me pusieron un pad de NES en la mano y me dijeron "Juega". Desde entonces, los videojuegos me han hecho disfrutar, y con el tiempo he aprendido a criticarlos en MI justa medida. Soy un bicho raro musical que escucha metal, electrónica y bandas sonoras. Me prostituyo por cualquier cosa que se llame Castlevania.

5 Comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: La luz del monitor era la única fuente de iluminación de aquella habitación. Un baile de azules, blancos y verdes que no cesaba impregnando aquellas cuatro paredes y, de manera análoga, un incesante clic y sonidos de tecl……

  2. Real como la vida misma, hay veces que tienes unas ganas tremendas de jugar a algo pero no encuentras esa motivación ya que jugar por el mero echo de pasar el tiempo no supone un entretenimiento.

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