La nueva generación es nuestro cementerio

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La generación ha muerto. Vestigios de un mundo olvidados, caminan juntos hacia la desaparición, casi sin percibirlo. El fin de una era nunca sucede mediante una gran explosión, un corte abrupto entre lo que hay y lo que viene. Es más bien un fundido: paulatinamente, una generación superpone a otra. Algo así debí pensar en medio del Madrid Games Week. Sin tanta prosa elaborada.

No hablo de la generación de consolas, por supuesto. ¿A quién le importan? De esas ya hablaremos más abajo. Hablo de nosotros mismos. De una generación, la nuestra, que se ve abocada al olvido por culpa de otra generación que llega. La feria en cuestión estaba llena de adolescentes, ese sector de la población que no tienen ni ingresos ni medios, pero son los que más gastan y por los que más duro trabaja cualquier empresa del sector industrial del entretenimiento.

Estos adolescentes, que podríamos inscribir en edades de entre los 13 y los 17 años, se reconocen por un atuendo prototípico: gorra con referencia a videojuego X (prima Minecraft, pero también se ha visto de Call of Duty), sudadera de capucha (la lógica de llevar gorra y capucha se me escapa, como dinosaurio que soy) y, a poder ser, camiseta con otra referencia pop X, siendo esta a películas o videojuegos, por supuesto.

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Visera plana

La Madrid Games Week se definía en colas. La cola de los juegos de Xbox One, la cola de los juegos de PS4, las colas inexistentes de Nintendo, la cola del Oculus Rift… La cola, sin embargo, que más gente tenía en su formación era una que, hace años, sería impensable: la cola de un tipo que firma autógrafos. No era Kojima, no era Miyamoto, no era Imanol Arias. Era, tan solo, un youtuber, un tipo que se graba jugando y sabe hablarle a una generación que nos puede quedar lejos o resultarnos extraña.

Ellos son ahora los que cortan el bacalao. Producen millones de visitas en youtube, compran juegos nada más salir, convencen a sus padres para que los lleven a esta clase de eventos y comprarán las nuevas consolas. Mientras, nosotros debatimos sobre qué es indie, qué es mainstream, los jarcors y los casual, steam y humble bundle, leemos críticas, hacemos análisis, nos devanamos los sesos con la feminidad o contra ella. Pero ya no somos relevantes. No importamos a nadie como las nuevas consolas parecen no importarnos mucho a nosotros.

Aquí somos cuatro ya, que nos leemos los unos a los otros, nos damos palmaditas en la espalda y disfrutamos mucho de lo nuestro ajenos a lo que hay ahí fuera. Esa generación que concibe el videojuego de otra forma. Que no saben ni les interesa saber si los análisis pueden ser algo más que un digito y una lista de lo mejor y lo peor. Bien que hacen, por otro lado.

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No es culpa de nadie. ¿Es culpa de las compañías? NO ¿Es culpa de los padres que los visten como? NO  ¿Es culpa nuestra? PERO  QUÉ DICES. Tendré que aclararlo: no es culpa de nadie. Todos hemos sido adolescentes, que es un periodo muy jodido de tu vida donde obligas a tu madre a sacarte una foto en la cual posas con tu gorra nueva de visera plana como si fueses alguien muy guay aunque tienes trece años. Esto es el proceso vital en un mundo contaminado por tantos estímulos visuales que llaman nuestra atención.

La próxima vez que te quejes por cosas, recuerda que no le importas a nadie. El slogan de Playstation 4 en la salida del metro que daba a la feria rezaba: “Para vosotros, jugadores” (en inglés era “This is for players”). Pero desengañaos. No somos especiales. Ya no  somos los usuarios potenciales. Nuestra obsesión por ser jarcor y elevarnos por encima del resto, con cierto desprecio, nos ha llevado a ser un residuo, vivir al margen, que no nos tengan en cuenta. Somos el contrapoder. Y es lógico.

En la próxima entrega hablaremos más a fondo sobre las consolas de nueva generación y quizá el año que viene no me acrediten para el Madrid Games Week. Y, de hacerlo, alguien intentará pegarme fuerte.

5 Comentarios

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: La generación ha muerto. Vestigios de un mundo olvidados, caminan juntos hacia la desaparición, casi sin percibirlo. El fin de una era nunca sucede mediante una gran explosión, un corte abrupto entre lo que hay y lo que vi…

  2. Qué extremo, aunque en ciertas partes tienes mucha razón. Es verdad que somos la generación que -yo diría- está muriendo y que los adolescentes de ahora son nuestro legado, pero tampoco creo que no importemos nada. Aunque nosotros no tengamos a nuestros papás para que nos compren el juego de salida, seguimos comprando juegos -más tarde o más temprano- y los jugamos y rejugamos con la misma ilusión que antes, a pesar de que ya tengamos unos años. Y, de hecho, creo que la industria también nos quiere, aunque sea sólo un poquito. Creo que el hecho de que en la nueva generación esté apoyando a los juegos indie -además de que han visto que ahí se puede sacar mucha pasta ahora que están un poco más de “moda”- es relevante porque eso ha sido gracias a nosotros que, como tú dices, estamos constantemente consumiendo Humble Bumdles. Y, qué coño, seremos nosotros los que hacemos los análisis y todo eso, pero, ¿realmente crees que eso no marca a las compañías, que no les importa? Hablamos de sus malditos juegos aunque no los compremos de salida (aunque he de decir que estoy segura de que muchos de nosotros compramos más de un juego de salida porque simplemente nos encanta y no podemos esperar más) y eso hace que la industria siga en pie, que se mueva. Seguiremos importando mientras sigamos jugando a sus juegos y sigamos comprando sus consolas, su merch y etc.
    No seremos la generación imperante, obviamente, pero es que no podíamos serlo para siempre. Eso sí, no me gusta nada la generación que está llegando. Quizá generalizo demasiado pero esta nueva generación me huele a postureo y a infantilismo. Quizá antes es que ser un amante de los videojuegos era como ser miembro de un club secreto y ahora es taaaaaaaaaan normal que cualquiera juegue a un puto Assassin’s Creed que yo qué sé. Todo se ha normalizado.

  3. Veo un poco negativa esa opinión. Aunque bien es cierto que la masa “gamer” se mueve en una mayor parte entre adolescentes, y que al mismo tiempo como dices se mueven al son del juego de moda (Minecraft, CoD y compañía) que dicta el youtuber de turno, son algo temporal. A esos les esperan dos resultados, o acabar aburridos, o volverse dinosaurios como tú defines. Y cuando te vuelves un dinosaurio, te salen colmillos y sabes medir mejor qué juegos te gustan y cuales no. ¿Que los dinosaurios estamos olvidados? Para nada. Siguiendo con la metáfora, hoy día los desarrolladores y empresas no paran de hacer arqueología para redescubrirnos, a nosotros y a esa masa casual adolescente, viejas maravillas, ya sean remakes o ports o nuevos juegos de viejas sagas o con el espíritu de esas. De hecho, la mayoría de desarrolladores indies son de nuestra casta de dinosaurios, e intentan crean juegos de ese estilo. Es obvio que el gran mercado, las grandes empresas, preferirán crear obras perecederas y siguiendo la fórmula que funciona con esta nueva “generación youtube”. Pero también aparecen pequeñas joyas entre todas esas basurillas, y también hay empresas que aunque parezcan estar estancadas mezclan lo casual con nuestra visión de “viejos”, como Nintendo, más allá de si te gustan o no sus juegos. Al final, aquellos adolescentes tendrán que crear un criterio propio y elegir obras innovadoras y BUENAS. Si no lo hacen, acabarán por abandonar el mundo de juego al pensar que todo lo que juegan es lo mismo. Siempre ha sido así.

  4. Tengo a gente cercana de mi entorno (familiares y conocidos) que son adolescentes que no llegan a los 20 años de edad y tienen todas las consolas. No han leído un puto análisis en su vida. Pero han oído hablar de CoD y lo compran, GTA está en boca de todos y van a por él. Se mueven por el mercado. Son incapaces de mirar más allá, informarse y tener gustos propios.

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