La trilogía DeathSpank: una de pollo con bacon

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Si nos plantean la premisa de la búsqueda de un héroe, héroe que reparte justicia y vence al mal; puede que no nos llame la atención en un principio, incluso se nos escape algún bostezo. Pero si nos dicen que Ron Gilbert anda detrás del proyecto, la cosa cambia, sobre todo para los que somos entusiastas de los duelos de insultos y los tentáculos malvados.

Curiosamente, yo jugué por primera vez a DeathSpank desconociendo absolutamente todo. Era por la noche, quedaban demasiadas cervezas, gusanitos y pizzas, y en ese momento de buscar juegos cooperativos para acompañar el banquete cayó el primero de la saga. Fue ver como abundaban los pollos y la capacidad del protagonista de hablar con una vaca, lo que hizo que me viniera cierto olorcillo familiar e inconfundible.

Así que, una vez en casa (y tras un maravilloso Humble Bumble), lo volví a empezar, pero esta vez como D̶i̶o̶s̶ Gilbert manda: sola. Y es que, a pesar de que la jugabilidad bebe directamente de Diablo, no deja de tener restos de su historial de aventuras gráficas; género que en compañía, cuesta disfrutar. Incluso él mismo lo describió como un “Monkey Island conoce Diablo”. Sí, es lo que estáis imaginando, eso no lo dice sólo por la fusión obvia, sino también por la cantidad de referencias. Referencias que son más claras y evidentes en la segunda parte: desde un libro sobre el secreto de Monkey Island hasta una prostituta disfrazada de pollo con una polea en medio.

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Sé que acabo de soltar el plato fuerte, lo que va a hacer que devoréis el primer juego para poder ver a la señorita con plumas en el siguiente. El título no es lo único que nos hace percibir que existe otro factor común con sus antecesores: el humor. Masticable a cada segundo y que en cierta manera nos enganchará a la historia. El sinsentido que podía ocurrir en una isla de monos, aquí, pasa totalmente desapercibido. Lo absurdo llega a tal punto, que hasta el propio DeathSpank nos dará llamadas de atención cuando algo tenga al fin lógica. Y aun así, todo muy bien hilado, con gracia y buen gusto.

Nuestro héroe enmascarado no va a tener el encanto y la torpeza de Guybrush. Esta vez, el personaje principal viene con el camino hecho: ya es lo que quiere ser. Entre su intelecto nublado por la testosterona y su manera de dirigirse a sí mismo en tercera persona, nos tocará a acompañar al tópico de películas de acción en su búsqueda de un artefacto. Tópico que se acentúa a mitad de la trilogía, cuando en una mano puedes llevar un lanzamisiles y en la otra una motosierra. Y esto es lo que nos atrapa, no la misión principal. Estaremos deseando oír los disparates de DeathSpank con su impecable doblaje. Pasear las toscas armaduras por las tareas secundarias será un placer, con tal de que suenen frases como “Morir quizás, pero trabajar… ¡NUNCA!”. De por sí, patear culos es divertido, pero si lo aliñas con las conversaciones adecuadas, encontraremos la combinación ideal para mantenernos horas jugando. ¿Quién no ha gastado todas las posibilidades de diálogo de Guybrush únicamente por las risas? Aquí resucitaría el verdadero modo cooperativo creado por Gilbert: el de comentar los chistes después con los colegas.

Los gráficos repletos de colores vivos, nos hacen adentrarnos como es debido a ese mundo dominado por el sarcasmo. Aunque yo destacaría más el aspecto visual de las cinemáticas, que hace alusión al cuento tradicional. Hay que tener en cuenta, que a pesar del filtro cómico, no dejamos de manejar a un caballero y pelearemos contra dragones (a veces con casco) y orcos (a veces ciborgs). Además, esto enfatiza el toque nostálgico y entrañable a los guiños que pueden haber al cine y a obras literarias.

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A pesar de que haya hablado del menú completo, para mí, el plato principal, el que hay que saborear lentamente, es la primera secuela, DeathSpank: Thongs of virtue. El aperitivo no deja de ser una introducción necesaria, tanto al argumento como a la ambientación. Pero el postre, The Baconing, es prescindible, destacable únicamente por las conexiones con lo anterior. Aun así, toda la trilogía se ha llevado 45 horas de mi vida sin pestañear, sin descanso con otros juegos. Y que algo me enganche tanto hoy en día, no sólo merece mi respeto, sino que tengo que recomendarlo de la mejor manera posible. Probad el menú, hacedlo por el mono de tres cabezas, y vuestro pirata interior quedará más que satisfecho. ¡Qué aproveche!

 

4 Comentarios

  1. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Si nos plantean la premisa de la búsqueda de un héroe, héroe que reparte justicia y vence al mal; puede que no nos llame la atención en un principio, incluso se nos escape algún bostezo. Pero si nos dicen que Ron Gilbert…

  2. Ufff… el primero me encantó, el segundo estaba bien aunque empezaba a ser algo repetitivo, el tercero no me lo he podido terminar

    • El segundo es el más largo, pero como ya comento, fue el más disfrute porque es el que tiene más referencias. El tercero es un despropósito, pero le salvo algunos detalles.

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