Ah, los pinballs (o las petacas, como se dice en mi tierra)… ¿Alguien se acuerda de ellos ya? Esas máquinas recreativas que siempre competían por nuestra atención (y por nuestras monedas) con los Puzzle Bobbles, Metal Slugs y los juegos japoneses guarretes. Siempre brillantes, aun en los peores antros, donde íbamos a zurrarnos por echar una partida después de clase. Siempre dispuestas a que les metiéramos duros, en un vano intento de superar los high-scores del típico treintañero que, chupa de cuero mediante, conseguía billones de puntos antes de apurar el Ducados.

Impertérritos ante el paso del tiempo, los pinballs siguen presentes si los buscamos un poco, aun después del declive de los recreativos (algo de lo que hablaré otro día, seguro). Y han tenido su eco digital en multitud de sistemas donde, libres de las constricciones de esa puta llamada realidad, han salido verdaderas maravillas de la imaginación y el vicio en estado puro.

Permitidme que os lleve a dar una vuelta con el DeLorean por el desconocido mundo de los pinballs virtuales. Es un mundo lleno de flippers, bumpers y muchas, muchas rampas, así que si alguien va a potar, que avise.

 

Addiction Pinball (1998)

Plataformas: PC Windows, Playstation

 

Puedes llegar a pensar que Team 17 solo ha vivido por y para la saga Worms, pero entonces tu vida sería una gran mentira. Y es que, aunque los gusanitos se han llevado todos los méritos, este equipo británico también ha desarrollado otras cosillas interesantes, como la saga Alien Breed o este relativamente desconocido pero genial Addiction Pinball.

El juego tiene solamente dos mesas, ambientadas a su vez en dos títulos de la compañía: World Rally Fever y, como no, Worms. A pesar de que las dos son geniales, sin duda la primera es la mejor, no solo por la excelente música, sino por los targets y minijuegos que esconde.

Quizá lo que hace más grande a este juego son las físicas de la bola, muy bien conseguidas y con las que sabes que si pierdes una, ha sido porque eres un manco. Los gráficos además están geniales, repletos de reflejos, brillos y una velocidad endiablada. Y se agradece que haya diferentes cámaras, la verdad.

Sin duda, un primer juego para comenzar fuerte en este mundillo, muy emocionante y que te pica a jugar una y otra vez para superar las puntuaciones. ¿Vosotros sabéis el vicio? Probadlo, probadlo…

 

Balls of Steel (1997)

Plataforma: PC Windows

 

“I’ve got Balls of Steel!” ¿Os suena, verdad? Los pinballs basados en conocidas franquicias van a ser una constante en este reportaje, y este Balls of Steel es quizá EL ejemplo. La historia de este juego tiene su gracia, y es que, aunque salió dos años después de Duke Nukem 3D, ya encontrábamos una máquina de pinball llamada Balls of Steel en el primer nivel del shooter.

Llámalo meta-publicidad, llámalo genialidad, el caso es que nos encontramos con un juego lleno de virilidad (no lo digo, leed el primer párrafo de la descripción oficial), con cinco mesas muy variadas y una bola rápida de cojones (aunque demasiado “botona” para mi gusto). Hay que destacar, por supuesto, el tablero de Duke Nukem 3D, en el que no solo nos encontramos con bonus y músicas del juego original, sino que tiene además voces de John St. John (doblador original de Duke Nukem) grabadas para la ocasión, sin duda el fetiche que hizo que muchos se compraran el juego.

Para acabar, un poco de trivia: la compañía que desarrolló el juego, Pinball Wizards, es en realidad Apogee, que por aquel entonces quería lanzar todos sus juegos mediante divisiones. 3D Realms se encargaba de los juegos en, obviamente, tres dimensiones. Pinball Wizards se encargó de este Balls of Steel… Y después murió. One hit wonder, podría decirse.

 

Devil’s Crush (1990)

Plataformas: PC-Engine, Mega Drive, Wii, PSP

http://www.youtube.com/watch?v=UwDpwRRrB48

 

Ignoro el grado en el que está bien o mal jugar a un juego por su música. El caso es que me la suda: solo por ella ya merece echar unas cuantas partidas a este Devil’s Crush. A pesar de la simpleza de sus composiciones, ya apunta a un estilo inconfundiblemente metal durete, algo que quieras que no, mola.

Eh, y no solo la banda sonora hace que este juego sea un must-have. A pesar de tener solo una mesa, no echaremos en falta la variedad, ya que para eso están las fases secretas de bonus, el sensacional apartado artístico (esa maldita mujer-dragón) y lo que pica a intentar llegar a los mil millones de puntos para acceder al jefe final.

Así pues, aun con solo una mesa, estaremos dándole horas y horas para intentar mantener la bola en la sección superior, la del pentáculo, algo que, ya digo, es chungo de narices.

Aunque la versión de PC-Engine es perfecta, la de Mega Drive en particular es reseñable; renombrada por algún motivo (probablemente religioso-mojigato) como Dragon’s Fury, incluía, entre otras cosas, varias canciones ocultas de otros juegos de la compañía que lo porteo, Technosoft, como los Thunder Force o Herzog Zwei.

Por si no he recalcado suficientemente lo genial que es la música, os dejo con esto, que seguro os mola.

 

Pinball Fantasies (1992)

Plataformas: Amiga CD32, Amiga, PC DOS, Game Boy, iPhone, Jaguar, PlayStation, PlayStation 3, PSP, SNES

 

¿Quién le iba a decir a DICE en 1992 que un juego de pinball les llevaría a crear una de las sagas bélicas más exitosas de todos los tiempos? Efectivamente, los papis de Battlefield empezaron en el mundillo creando una trilogía de pinballs que, ya por aquél entonces, apuntaba muchas y muy buenas maneras. Este Fantasies, concretamente, fue uno de los juegos más vendidos de Amiga en su época, y es justo decir que es precursor, en fondo y forma, de muchos otros juegos de pinball que aparecen en este reportaje.

¿Y qué lo hace tan especial, pues? La variedad de las mesas, seguro. Si ya Dreams, la primera parte, era fuerte en este aspecto, Fantasies riza el rizo con cuatro mesas que se alejaban de lo convencional, en todos los aspectos. ¿Todos? No, las físicas de la bola están emuladas de una manera casi perfecta y fiel a la realidad. Menos mal.

Una tercera parte, Illusions, salió a la venta en 1995, pero es verdad que ya no tenía la magia de este Fantasies. Sin duda un referente, cuyo legado se extiende hasta nuestros días gracias a las conversiones a múltiples formatos. Hasta para el iPhone puedes bajártelo, así que NO, NO TIENES EXCUSA.

 

Epic Pinball (1993)

Plataforma: PC DOS

 

¿Os acordáis que os he dicho que Pinball Fantasies fue un juego modélico que sentó las bases del pinball virtual moderno? Pues este Epic Pinball es la prueba de ello. Muchas de las cosas que vemos en este juego son una copiada tremenda y descaradísima de la saga de DICE, aunque por fortuna están copiadas de una forma genial. Epic copiándose de DICE… ¿Tiene su coña, no?

A pesar de las licencias tomadas, ya os digo que las mesas que incluye el juego completo son la cosa más original que el género pudo parir… Hasta que salió Flipnic al menos. Desde aquellas donde tenemos que ensamblar androides a otras en las que buscar leprechauns y cazuelas de oro pasando por auténticas bizarradas, es uno de los aspectos que más valoro del juego, y que se agradece después de lanzar la bola por la misma puta rampa un gritón de veces.

Y si ya a lo únicas que resultan las mesas le añadimos la COJONUDÍSIMA banda sonora digitalizada con secuenciadores (algo característico de Epic en los noventa), me atrevo a decir que resulta un pecado mortal no darle un tiento a este juego. Es una lástima que Epic no lo regale, pero una de sus canciones las podemos encontrar en el disco de aniversario por los 20 años de la compañía. Es de agradecer que se acuerden de la música: es uno de los pilares de este juego, ya os lo digo.

 

Flipnic (2003)

Plataforma: Playstation 2

 

Tras el fin de siglo, muchos fans de los pinballs y de los shmups nos llevamos las manos a la cabeza, al ver que las 3D y las nuevas tendencias estaban sepultando irremisiblemente ambos géneros. Pero, eh, ahí estaban Flipnic e Ikaruga para decirnos “Still alive and well”.

Definir Flipnic, aun siendo un juego de pinball, es complicado. Y lo es por lo extremadamente extraño que puede resultar jugar a él hasta que te acostumbras. Y es que hacer honor a su subtitulo: Ultimate Pinball.

Os hablaba en la introducción de este reportaje de cómo la liberación de las constricciones de la realidad permiten que el pinball pueda explorar diferentes vías. Este juego lo lleva al extremo, ofreciendo una serie de mesas en las que las mecánicas de pinball se unen a otras propuestas jugables tan novedosas como totalmente retro.  El juego, más que estar destinado a hacer millones y millones de puntos, gira sobre la posibilidad (casi la necesidad) de abrir nuevas zonas en los tableros, de forma que podamos desbloquear minijuegos multijugador y nuevos niveles.

Si bien el primer nivel es bastante convencional (aunque esto habría que cogerlo con unas pinzas muy finas), los siguientes son una prueba de que la imaginación desmedida y bien ejecutada pueden hacer de una mecánica familiar una propuesta única. Y un ejemplo de ello es la mesa que homenajea a los 8 bits, en la que el pinball ha tenido sexo apasionado con una Atari, dando como resultado un pinball-Pong-Arkanoid simplemente maravilloso.

Seguir hablando del juego se me hace duro. Primero porque no os lo quiero fastidiar, ya que a pesar de tener unos añitos, aún es posible encontrarlo y disfrutarlo. Y segundo porque hay más juegos en esta lista y no quiero que se sientan celosos de esta jodida maravilla. Pero pocos juegos pueden presumir de ser únicos de verdad, y Flipnic es uno de ellos. Dadle un tiento, de verdad.

 

Kirby’s Pinball Land (1993)

Plataforma: Game Boy

 

Que no os engañe que el juego lo protagonice esa adorable bolita-aspiradora rosada de HAL Laboratories; este juego tiene su miga. Y es que el estudio japonés ya tenía experiencia en eso de los pinballs, tras Rollerball y Revenge of the Gator, lo que posibilitó que este Pinball Land fuera un bombazo en la portátil de Nintendo.

¿Qué lo hace especial? Para empezar, el aspecto gráfico, bestial para la época, con unos sprites y fondos muy detallados, y sin despeinarse. Luego está lo condenadamente bien que está integrado el universo de Dream Land, con todos los personajes, ítems y demás viejos conocidos que vimos en su día los que crecimos con juegos de Kirby. Para ser un spin-off, es de verdad reseñable el trabajo de HAL para que te creas que, aunque es un juego de pinball, también lo es de Kirby.

Y, como juego de pinball, es para quitarse el sombrero. Son tres mesas, de creciente dificultad, muy imaginativas y con varios niveles en los que el objetivo era enfrentarse a los jefes clásicos de la saga para al final darle a King DeDeDe donde más duele.

Aun grande hoy en día, es un juego de esos que mola mucho tener en un emulador para el móvil y echar una partida de vez en cuando.

 

Odama (2006)

Plataforma: GameCube

 

¿Podemos etiquetar a Odama como juego de pinball? En parte sí, en parte no, pero lo cierto es que una de las cosas más originales que has visto en el mundillo, seguro. ¿Cuántos juegos conoces tú que mezclen pinball con juego de estrategia, eh? Pues eso.

Yoot Saito, creador de esa absoluta fumada que era Seaman, se sacó de la manga este juego inspirado en el Japón feudal, en el que, encarnando al general Yamanouchi Kagetora, debíamos guiar a nuestro ejercito a través de diferentes fases que componían una trama relativamente interesante. Hasta aquí todo normal, si no fuera por la Odama (literalmente, “gran bola” en japonés), una reliquia guardada con uñas y dientes por su clan.

La Odama, junto al micrófono que viene incorporado en la caja del juego son los elementos clave de la jugabilidad. Manejaremos la bola con los flippers como un pinball de toda la vida, con la particularidad de que el escenario es un campo de batalla en el que luchan nuestras tropas y las del enemigo. ¿Qué pasa? Que Odama no distingue amigo de enemigo, así que arrollará todo a su paso. Para evitar una humillante auto-derrota, podremos dar comandos de voz a nuestro ejército para que se aparte del camino de Odama. Otros comandos de voz incluyen avanzar, retroceder o hacer movimientos especiales.

¿Raro? Sí, pero ya os digo que, una vez le pillas el truco es bastante divertido, aunque un pelín corto. Si sois de los que os gustan probar cosas muy diferentes o minoritarias, ya deberíais estar pidiendo Odama por Ebay, que no está tan caro.

 

Pro-Pinball: Timeshock! (1997)

Plataformas: PC Windows/DOS, Macintosh, Playstation

 

1997 fue uno de esos años que hacen historia en el mundo de los videojuegos, así que el hecho de que un juegazo de pinball de la talla de este Timeshock! pasara desapercibido es casi hasta comprensible.

El segundo de una saga de juegos de pinball realistas, este Timeshock! es, por méritos propios, el mejor de todos los Pro-Pinball con diferencia. Los motivos: la posibilidad de poder viajar en el tiempo, cambiando los objetivos y las recompensas, la inclusión de items con los que podíamos desviar la bola (evitando así muertes seguras), y un apartado técnico sobresaliente.

El juego además contaba con una historia que iba avanzando conforme visitábamos las diferentes eras: Presente, Futuro Distante, Edad Romana y Era Prehistórica. Esto, unido a los diferentes cachivaches que podíamos usar hacían que fuera un juego cuyas partidas podían durar bastante más de la media, gracias a la manipulación de la mesa.

Y, una vez más, la música consigue meternos de llenísimo en la partida, esta vez con un sonido rockero-festivo compuesto por la banda Stiff Little Fingers.

Para muchos, este Pro-Pinball: Timeshock! es el mejor pinball virtual de corte realista de la historia, algo con lo que estoy de acuerdo. Además, está baratico en GOG, así que estáis contra la espada y la pared: COMPRADLO YA.

 

Psycho Pinball (1995)

Plataformas: PC DOS, Mega Drive

 

¡Un juegazo como la copa de un pino! Así de rotundo empiezo hablando de este, pero es que lo merece: pocos juegos consiguen desprender tanta personalidad como Psycho Pinball. Ya el payaso del principio y el Psycho del título nos advierte: este juego es una puta locura.

El juego contiene cuatro mesas, tres de ellas íntegras y una cuarta que permite entrar a las otras tres, haciendo una porrada de millones de puntos. Aunque el juego bebe muchísimo de las directrices marcadas por Pinball Dreams/Fantasies/Illusions, consigue quitarse el sambenito de copia descarada gracias a la vuelta de tuerca de temas ya muy vistos en estos juegos. Y es que el Salvaje Oeste, la casa encantada, el fondo del mar o el circo no tienen nada que ver con los vistos en otros juegos, a pesar de ser más recurrentes que Johnny Depp en cualquier puta mierda moderna de Tim Burton.

Entre párrafo y párrafo me he echado unas partidas a este Psycho Pinball, después de muuuchos años, y me reafirmo: sigue siendo tan divertido como cuando lo jugaba con 12-13 años. Recomendado 300%.

 

Sonic the Hedgehog: Spinball (1993)

Plataformas: Game Gear, Mega Drive, iPhone, Master System, Wii, PC Windows, Steam

 

Todo el mundo odia Sonic Spinball. Quizá porque estamos hablando de un spin-off que nadie quería; al fin y al cabo, Sonic siempre ha sido un juego de plataformas, ¿Quién narices quiere convertir a Sonic en una bola de pinball? Pues que se lo pregunten a Samus, a los Pokémon, o a Kirby…

Lo cierto es que Spinball es mucho más de lo que parece, si te tomas el tiempo necesario para jugarlo. Vale, el framerate apesta, es cierto. Es un aspecto al que sí o sí te vas a tener que acostumbrar para jugar, porque petardea MUCHO. Pero la particular forma de jugar a este juego es destacable. Esta vez, además de los flippers, tenemos control aéreo sobre Sonic, a diferencia de los juegos de pinball convencionales, lo que abre nuevas posibilidades, como tener que mover al erizo hacia diferentes puntos de las mesas (cuatro en total) para ganar altura, o inclinarlo para recoger anillos.

Sí, hay anillos, y también podremos recoger Esmeraldas del Caos. Todos los elementos familiares de la franquicia están en el juego, y algunos quedan muy bien, como las tuberías que vemos en todos los Sonic, que nos llevan a diferentes niveles de las mesas. Hasta algunos jefes finales recuerdan a otros vistos en los juegos de plataformas.

El juego, pese a todo, no sería tan malo si fue la propia Sega of America la que aprobó la construcción de una montaña rusa en el parque de atracciones de Staffordshire basada en el juego. Y, por cierto, este es el único Sonic hasta la fecha que ha sido desarrollado íntegramente en EE.UU. ¿Todo encaja?

 

Última bola

Se me está acabando la gasofa, así que vamos dando esto por concluido. Quisiera decir antes de nada que no me he olvidado de los clásicos básicos del género, como el Pinball de la NES, David’s Midnight Magic o Video Pinball. Esta lista no pretende ser la lista definitiva de videojuegos de pinball (a pesar del título), sino una lista totalmente subjetiva de juegos que personalmente me han marcado en mi vida, y que he podido disfrutar plenamente.

Además de los juegos vistos, recomiendo que le echéis un vistazo a Revenge of the Gator (me encanta la música de este juego), Metroid Pinball y al Pokemon Pinball Rubí/Zafiro, otros juegos muy buenos que no he querido meter en la lista por una cuestión de variedad de sistemas. Y por supuesto, este cuando todo lo demás falla.

Un placer caballeros, espero que se lo hayan pasado bi… ¡¿QUIEN HA SIDO EL GUARRO QUE SE HA MEADO EN MI POBRE DELOREAN?!