Más vale juego conocido, que uno por conocer

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Tuve la oportunidad de colaborar en un programa de radio sobre videojuegos. Era raro el día que no saliera el tema de la necesidad de videojuegos totalmente originales para PlayStation Vita o Wii U. Pero tampoco escaseaban los momentos de “Ojalá un nuevo *Inserte aquí su juego favorito*”. Esta aparente contradicción se enfatizó todavía más con la presentación de la nueva generación de consolas. Se han mostrado continuaciones y reinicios de sagas ya conocidas, pero con más motivo: mejorar gráficamente el entorno que conocemos. La constante de exprimir el pasado no iba a variar con un salto generacional. De esta manera, el cambio no será del todo extraño, sino sutilmente familiar y es lo que atrapará al jugador.

Por mucho que digamos que estamos hartos, si un juego nos ha encantado, no nos basta con repetirlo: ansiamos una segunda parte. Y eso, va a ser así siempre. Aunque probemos alguno completamente novedoso, en cada noticia y/o acontecimiento que aparezca el creador, vamos a pensar en esa secuela que nos debe.

La mayoría de desarrolladoras explotan esta sensación al máximo. Su gallina de los huevos de oro. Si ya encariñarnos con una trama puede ser peligroso, más con un universo o un personaje. La historia, quiero pensar, que en algún momento tendrá un final. En cambio, el protagonista puede empezar una nueva aventura o el mismo mundo puede servir de base y bastaría con modificar el elenco. De primeras, diremos que no: “yo sin Marcus Phoenix no voy a ninguna parte”. Mentira. La curiosidad sale a luz y nos hacen dudar. Dudamos de si será mejor que el anterior. Aunque leamos algún análisis, el comprarlo no va a dejar de ser una decisión personal y cada uno tenemos nuestras preferencias, ya sean de géneros o de jugabilidad. Da igual todo si existe la posibilidad de agarrar algo conocido que de por sí ya nos parece bueno, pero podría ser aún mejor.

En el fondo, somos personas de costumbres, no nos gustan los cambios bruscos. Puede que un día decidamos probar Kinect, pero, ante todo, que no nos quiten nuestro mando. Y si alguien quiere reiniciar una franquicia, que al menos nos sigan diciendo que es Lara Croft y el juego Tomb Raider.

Realmente, esto nos puede pasar con todo, ya sea en el cine, la literatura o, incluso, la comida. ¿Para qué vamos a cambiar de marca de helado si esa es la que nos gusta? Se acaba haciendo, por subida de precio o aburrimiento. Pero aun así, nos tienen bien sujetos por nuestra condición de nostálgicos. Y no podemos evitar que los ojos nos hagan chiribitas con un único teaser. Luego, si hay que esperar a la segunda mano, se espera. Por Nathan Drake, cualquier cosa.

Portal vs Quantum Conundrum
Portal vs Quantum Conundrum

Al final, lo que nos lleva a continuar es el nombre y apellidos que se esconden detrás del proyecto. Como los directores tienen sus actores fetiche, por gusto o por cariño, nos decantamos a una producción. Y pueden empezar de cero, no insistir en un mismo argumento. Pero a muchos les cuesta sobremanera despegarse de su estilo, con lo que, a veces, nos topamos con novedades conocidas de antemano. Se convierte en una prolongación de lo que se conoce. Es imposible no ver Portal cuando se recorre la casa del profesor Fitz Quadwrangle en Quantum Conundrum.

Esta reflexión no ha surgido de la nada. La culpa la tiene mi biblioteca de Steam. Empiezo a creer que tengo un problema de adicción. Y no es a los juegos, como sé que estaréis pensando, es a comprarlos. Casi cien ocupan ya mi estantería virtual y, como suele ocurrir en estos casos, no sé ni cuales tengo. En un momento de aburrimiento, hice el gesto de poner uno aleatorio que desconocía: Avernum: Escape From the Pit. Ni idea de qué hacía ahí, pero habría que probarlo. Sólo con ver quién estaba detrás me resultaba familiar. Al parecer se trata de un remake de la primera parte de la trilogía Exile, juegos de rol que protagonizaron la mayor parte de mi infancia. Ahora, esta nueva versión, se está llevando mis horas, mis días, mis semanas… En resumen, mi pasado es dueño de mi presente. Señores, nos tienen agarrados por los huevos… de la nostalgia.

3 Comentarios

    • der Bedeutung des Kokjinntuvs sind wir uns doch wohl hoffentlich einig!?Der Witz der Sache ist aber, dass, um politisches Handeln zu erklären, der Fakt als solcher gar nicht bewiesen sein muss, sondern nur geglaubt zu werden braucht. Auch von Lobbyisten.

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