Matemos el indie

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El término, digo. Hace muy poquito, los chicos de Indie-O-Rama dieron una charla en Sevilla en la que intentaban responder a una simple pregunta, ¿qué es indie? Se llegaron a muchas conclusiones diferentes, chocaron las opiniones y se defendieron las ideas. Pero, pese a todo, al final cada uno acabó con su propia idea de qué es un juego indie.

La opinión mayoritaria, la cual al comienzo de la tarde yo compartía, es que un indie es un juego autoproducido (aunque, si somos estrictos con esto, cualquier proyecto de crowdfunding ya no sería indie), con presupuesto escaso y un equipo de desarrollo pequeño. Y muchas ideas, probablemente más ideas que medios para llevarlas a cabo. Pero, según avanzó la tarde, iba reflexionando sobre lo que es de verdad un juego indie. Y al final mi opinión acabó cambiando bastante.

Mi conclusión es que un indie es un juego. Y punto.

Desde entonces le llevo dando vueltas. ¿Por qué clasificar en una categoría diferente a Hard Reset y a Max Payne 3? ¿Por qué no comparar Legend of Grimrock y Dark Souls como juegos de un mismo género? Muchos diréis que por los valores de producción, porque los AAA tienen un presupuesto mayor que les permite un acabado más pulido o un tiempo de desarrollo y contenido mayor.

Pues eso creo que no nos debería importar en absoluto a ninguno. Cuando comparamos dos juegos, lo último que deberíamos hacer es pensar en el presupuesto que llevan detrás, o el número de trabajadores o el tiempo que se esté desarrollando. Lo que debemos comparar es lo que nos divertimos con él, lo que hemos disfrutado, las horas que nos ha tenido enganchados o las experiencias que nos ha hecho vivir. Y punto.

Porque, y ya lo adelanto para cuando toquen los XenoGOTYs, creo que lo mejor que he jugado este año es Dear Esther, un juego que ni siquiera puedo asegurar que lo sea de verdad. Porque es el único juego que he querido jugarlo dos veces enterito y planeo hacerlo una tercera. Porque las dos veces que lo he jugado la experiencia ha sido diferente, porque me ha hecho pensar, porque ha estimulado mi mente y me ha sumergido de tal manera que, en ninguna de las dos ocasiones, me separé del monitor en ningún momento.

Y para eso no ha necesitado un presupuesto millonario, al igual que FTL, Hotline Miami, Hard Reset, Legend of Grimrock, Unepic, Maldita Castilla, Botanícula, Resonance, To de Moon… Y la lista es tan inmensamente larga que asusta.

Muchos esgrimen que la seña de los títulos independientes no es otra que las ideas y la libertad a la hora de llevarlas acabo. Pero, sinceramente, creo que no sea motivo para crear una categoría aparte. Al contrario, más motivo para no hacerlo, para demostrar que estos juegos pueden mirar de tú a tú a grandes superproducciones. No en publicidad, no en dinero, no en visibilidad. Pero sí en el recuerdo y el corazón de aquellos que los juegan que, al final, es lo que debe de quedar.

Imagen de la cabecera tomada de la BSO de “Indie Game: The Movie”.

4 Comentarios

  1. Es la historia de siempre, que si ese juego está caducado, que si tiene peores gráficos, que si es una baratija…estas opiniones tienen tanto tiempo como la humanidad. Todo pierde su valor con los años excepto las obras de arte (aunque ya veremos) y el oro, hasta la moneda pierde su valor. Así que al final lo que para mi es un tesoro, por ejemplo Chrono Trigger o Shenmue II, a los que estoy viciado actualmente, para otros, ya se revaloricen económicamente o no, son lo que se dice un excremento de Tyranosaurio…aunque para los paleontologos tiene un valor incalculable jeje. Lo que si es cierto es que los juegos Indy son el futuro del que se copiaran las grandes empresas como en la industria del cine hicieron con Abre los ojos convirtiéndola enVainilla Sky. Así que si sientes vergüenza de disfrutar con tus “juguetes” sea por la razón que sea, es que no vas a disfrutar con nada en la vida.

  2. No estoy de acuerdo. Creo que el mercado indie se ha ganado un posicionamiento muy, pero que muy fuerte siendo precisamente eso: un desarrollo alejado (en principio) de la “tiranía” de las multinacionales, con un equipo que destila humanidad como puede (y con el que, por tanto, te puedes empatizar), y con un producto de una relación calidad/precio variable pero que en términos generales suele ser reducido.

    Al final la mercadotecnia manda. Si enfrentas un Little Inferno con un Mass Effect, por aplastamiento mediático ganará el segundo (otra cosa son ya las preferencias). Por eso el indie está en ese nicho de mercado de lo alternativo, y está muy pero que muy bien a juzgar por las ventas.

  3. Al final todo se reduce a la clasificación entre “juegos producidos por grandes empresas” y “juegos caseros”. Da igual que los llamemos indie o no, el concepto seguirá ahí. Para que desapareciera de verdad, debería haber una distribución equitativa de recursos para todos aquellos que desarrollan videojuegos, tanto equipos grandes como pequeños, y con empresas que presentasen un esfuerzo equilibrado en sus productos.

    Es una dicotomía similar a la presente en la sociedad actual: no habría trabajadores “sin estudios” y trabajadores “con estudios” si hubiera un esfuerzo por parte de todos en no dar a unos más que a otros, por lo que la clasificación no se puede eliminar, al menos a corto plazo.Y teniendo en cuenta que unos juegos requieren de más recursos que otros, buscar esa igualdad se hace una tarea realmente difícil.

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