Max Payne Análisis

755
4
Compartir
max payne encabezado

Max Payne” es un shooter en tercera persona desarrollado por Remedy Games (Max Payne, Alan Wake) en exclusiva para el mercado del PC. El juego nos pone en la piel de Max Payne, un agente infiltrado de antivicio, que se ve envuelto en una trama conspiranoica en el que la venganza es el motor que le impulsa a seguir adelante. El juego, lanzado en el año 2001, introdujo elementos en la acción que jamás se habían utilizado hasta la fecha en un videojuego, como el tiempo bala (directamente extraído de las películas de Jon Woo).

Jugabilidad

Nos encontramos ante un shooter en tercera persona. Pero que no se os venga a la cabeza “Gears of War“. Aquí no valen esas mariconadas de ocultarse detrás de una cobertura. Max, más macho que Marcus, Dom, Baird y Cole juntos, no necesita ninguna puta cobertura tras la que ocultarse y disparar tras ella como buen cobarde.

El estilo de juego podría decirse que es descerebrado de no ser tan puñeteramente difícil. No es solo entrar a lo macho (a lo Brando lo llaman en el cómic), que también, sino que debes pensar siempre a dónde debes moverte. Cómo encarar cada tiroteo, hacia dónde saltar y en qué momento utilizar el tiempo bala.

Y es que, gente, el gran puntazo de este juego es el tiempo bala. Como primer shooter que lo utilizó, tiene el privilegio de ser uno de los mayores innovadores de la historia de los shooters. El tiempo bala, que viene directamente de las películas de Jon Woo, Matrix vino bastante después, resulta absolutamente imprescindible para completar este juego sin lanzar gritos de angustia.

Max Payne 2

Y es que no es un juego fácil. Incluso en el modo de dificultad más bajo (el único que te dejan escoger al inicio) te vas a encontrar con un reto. Desde luego, no es una dificultad acorde a los estándares actuales. Y bien que lo veo, coño.

Aunque el arsenal de armas no es excesivamente grande te vas a encontrar con un poco de todo. Pistolas (llevar dos pistolas hace que te sientas como el puto amo, mi arma favorita), Uzis, escopetas, fusiles de asalto, granadas, bates de béisbol… un poco de todo. Nada del otro jueves (bueno, el llevar dos uzis pocas veces lo he visto), pero es más que suficiente para este juego.

El jugador de shooters modernos se encontrará con algo que, tal vez, le parezca extraño: ¡botiquines! Bueno, pastis, pero funcionan de la misma manera. Nada de que ocultándote unos segundos tras una pared recuperemos la vida mágicamente. Aquí la magia está dentro de botes de pastillas que, en ciertos compases del juego, son bastante escasos. Amigos, váis a llegar a sufrir bastante esta escasez, os lo aseguro.

Gráficos

Para la época, un puñetero pepinazo. Aún hoy se mantiene bastante bien a nivel de escenarios y animaciones. No así las caras que que adolecen de una inmobilidad absoluta (normal para la época, por otro lado), además de que tomaron como modelos a gente del estudio, por lo que no son del todo las fachas más adecuadas.

No hay mucho que decir en este apartado, aspecto más bien oscuro y muy noir, buena calidad de texturas, pocos bugs (aunque hay algunos relacionados con el movimiento) y muy buena calidad visual.

Un aparte merecen los cómics con los que se narra la historia del juego. No entrando a comentar el lenguaje visual de los mismos ni su peso en el guión (eso va más adelante) quiero dejar constancia de lo puñeteramente ridículas que quedan ciertas escenas. Y es que en este cómic, en vez de ser dibujado a la manera tradicional, lo que se ha hecho es sacar fotos a “actores” (digamos que el Max es “interpretado” por el guionista del título), con pobres resultados. En ocasiones, el acabado es genial, sí, pero en las más esos “actores” joden por completo la ambientación.

Apartado sonoro

No tiene lo que se podría decir “buena música”. Melodías pegadizas que funcionan bien, pero nada destacable salvo un par de canciones rockeras que, en cierto momento de la historia, destacan. Las voces, por otro lado están bastante bien en su versión inglesa. No así en su versión castellana, ya que a Max lo dobla uno de los peores personajes de toda la industria del doblaje español. El mismo que dobló el Broken Sword. ¿Recordáis ese horrible trabajo? Pues esto, sin llegar a ese nivel de asquerosidad, es igual de malo. Y no llega a ese nivel porque, por suerte, casi toda la narración del juego viene a través de los cómics.

Historia

Es una historia oscura, algo típica, pero muy bien contada y un par de giros de guión bastante interesante. No se puede decir que sea una historia realmente original, ya que bebe de la novela negra y de las películas de mafiosos. Y tampoco es algo que escondan, de hecho, lo mencionan de vez en cuando en boca de alguno de los enemigos.

La historia nos sumerge en un mundo de drogas en el que la venganza es el motor del juego. Durante los primeros compases del juego asesinan a la mujer y al hijo recién nacido de nuestro protagonista unos yonkis puestos hasta arriba de “V”, una droga altamente alucinógena. Esto destroza la vida de nuestro protagonista y le impulsa a meterse en la DEA de Nueva York (Anti Drogas) como agente encubierto. Durante una misión, nuestro contacto es asesinado y ahí, justo ahí, comienza una de las historias de venganza mejor hiladas de los shooters.

Durante las diez-doce horas que dura el título iremos desenredando la madeja de hilos conspiranoicos en la que nos hemos visto envueltos. Pero nada de desenredar buscando pistas y en modo sigilo. Pollas, aquí se desenreda todo como Alejando Magno: a lo bruto. Y, a falta de espada, buenas son balas.

Y punto aparte merecen las fases de alucinaciones de Max, son todo ejemplo de buen hacer psicótico, algo que veremos mucho más explotado en Max Payne o en el último juego de la compañía: Alan Wake.

Conclusión

Un juego de esos que hay que jugar, tan imprescindible como Half Life 2 en el campo de los shooters. Tal vez no sea tan bueno como éste último o como Max Payne 2 (una puñetera gozada en todos los sentidos, próxiamente lo podréis leer por aquí), pero supuso un antes y un después en el género, introduciendo conceptos tan asumidos como el tiempo bala o, incluso, la duración. Y, además, es una de las mejores historia de venganza jamás contadas en un videojuego.

Por último, decir que si habéis comprado el juego a través de Steam, solo en inglés, aquí tenéis los parches de traducción, cortesía de ClanDlan.

 

4 Comentarios

  1. El primer Max Payne estaba doblado por Adolfo Pastor (que ha trabajado en unos cuantos juegos), el del segundo Max sí que es Tomás Rubio, el doblador más odiado y monocorde de la profesión.

    Sin duda, uno de los mejores juegos de acción de todos los tiempos, aderezado con una buena historia y un concepto jugable que “revolucionó” la época.

  2. Tenía entendido que era al revés con el tema de dobladores. Menos mal que el Max Payne 2 sí que tiene subtítulos (y completos), porque no habría soportado jugarlo con ese doblador.

Dejar una respuesta