The Order 1886 análisis

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En el E3 de 2013 pudimos ver el primer trailer de The Order 1886. El vídeo en cuestión es una cinemática que nunca se vería en el juego final, pero que servía para ilustrar el concepto que los chicos de Ready at Down tenían en mente. Yo mismo pensé que aquello solo era una CGI y que ya veríamos cómo se iba a presentar el juego final gráficamente. Error. The Order 1886 se ve así de impresionante mientras jugamos.

Precisamente es esa la gran baza del juego, sus apabullantes gráficos. Mientras recorremos las calles o los subterráneos del Londres alternativo en el que nos encontramos, no es raro pararse a admirar nuestro entorno. No vais a encontrar nada tan bestia gráficamente en ningún otro juego. Además, la ambientación está muy bien conseguida y nos sumerge de lleno en un mundo donde los Caballeros de la Mesa Redonda tienen que lidiar con una molesta Revolución y unos licántropos no muy contentos. Eso sí, no intentéis miraros en un espejo porque por alguna razón que yo al menos todavía no entiendo, los personajes carecen de reflejo.

Graficos

El juego cuenta de principio a fin, y sin posibilidad de desactivarlas, con las típicas bandas negras que vemos en las películas. Personalmente, esto no es algo que me haya molestado. Algunos comentan que solo es una estratagema para ahorrar píxeles en pantalla, pero prefiero pensar que es una decisión más a nivel estético que técnico. Al igual que sus 24fps. Todo el juego está pensado de forma muy cinematográfica, tanto es así que muchas veces nos quedaremos mirando la pantalla sin hacer nada hasta que nos damos cuenta de que la cinemática ha terminado y ya nos toca jugar. Las transiciones entre las escenas y las partes jugables brillan por su ausencia.

La historia del juego, a pesar de no ser el santo grial de los guiones de videojuegos, está bien llevada en la mayoría de sus partes (algunos eventos ocurren con demasiada prisa). Sir Grayson Galahad, el protagonista, es un Caballero de la Mesa Redonda, más conocida como La Orden. Junto a él se encuentra su aprendiz Igraine, su viejo amigo Sir Percival y el amante de la libertad Marqués de Lafayette. Que Nikola Tesla sea quién nos fabrique las armas es un punto muy a favor de todo el juego, por supuesto. La trama nos guarda alguna que otra sorpresa por el camino y nos incitará a seguir jugando hasta el final, por suerte o por desgracia ya que cuando aparecen los títulos de crédito sentiremos el mayor coitus interruptus de nuestras vidas.

Por otra parte, el tratamiento de los personajes es bastante bueno en general. Destacar sobre todo la inclusión de mujeres no sexualizadas y fuertes, algo que por desgracia no abundan en el género. Nos sentiremos identificados con algunos personajes y querremos desearle la peor muerte a otros. Una pena que el juego no sea más largo para desarrollar aún más unos personajes con tanto potencial.

Personajes

Lamentablemente, en esos cuatro primeros párrafos está resumido todo lo bueno que tiene el juego.

En la parte jugable nos encontramos con algunas fases que solo consisten en andar (muy lento, además) hasta que llegar a un punto donde empieza un tiroteo genérico de cualquier shooter en tercera persona. El sistema de coberturas, apuntado y disparo recuerda más a los títulos de Naughty Dog como Uncharted o The Last of Us que al que muchos se han empeñado con comparar: Gears of War. La variedad de armas no está mal, teniendo algunas especialmente chulas como el Cañón de arco eléctrico que pulverizará a nuestros enemigos con un potente rayo o la Termita, capaz de esparcir una nube de metal brillante que estalla en llamas cuando le disparamos.

La Termita en acción
La Termita en acción

La mayoría de los enfrentamientos serán contra otros humanos, pero alguna que otra vez tendremos que enfrentarnos contra los “temidos” licántropos. Y aquí yace uno de los grandes problemas del juego: estos combates son sosos, aburridos y repetitivos. Básicamente, en estas fases un licántropo corre hacia nosotros y nos ataca. Si pulsamos X logramos esquivarlo, el chucho sale a correr y vuelve a repetir la operación. Cuando esquivamos le cosemos a balazos hasta que caiga al suelo y luego lo rematamos con el cuchillo. Hay otro tipo de enfrentamiento que solo aparece 2 veces en el juego en el cual tendremos que pelear cuerpo a cuerpo con el licántropo a base de QTEs y que tampoco guarda mucho misterio. Con todo el juego que se podría haber sacado de ahí, es casi imperdonable que se haya optado por una vía tan poco divertida e imaginativa.

El juego es bastante lineal y en las partes donde se nos da pie a explorar un poco más, nos encontramos con que no hay absolutamente nada. Recorrer los escenarios minuciosamente será premiado en pocas ocasionas con alguna foto o algún periódico que forman parte de los objetos coleccionables del juego. Sin embargo, estos suelen estar más a la vista que escondidos.

En conclusión, The Order 1886 se disfruta por su parte visual y por su trama. Si buscas una jugabilidad que te atrape ya puedes ir olvidándote. Si a esto le añades su casi nula rejugabilidad, estamos ante un juego que obviamente no es para todos. Sin embargo, si sabes lo que realmente te vas a encontrar y le das una oportunidad probablemente lo disfrutes de principio a fin como ha sido mi caso.

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