Ojo, este no es un artículo que defenderá a ultranza la desaparición de las consolas. Tampoco al contrario. Simplemente comenzaré a divagar sobre los beneficios y perjuicios de la desparición de las consolas de sobremesa. Admito que tengo cierta tendencia pro-desaparición, aunque es más bien una cierta indiferencia que queda patente en el título del artículo.

Mi motivación para comenzar este artículo, además del aburrimiento, son las noticias que estamos leyendo estos últimos días y semanas. Muchas ellas son declaraciones de desarrolladores sobre que la siguiente generación de consolas será la última, amén de cierta tendencia (deleznable, lo digo directamente) de algunas compañías hacia el cloud-gaming. Y, porque sí, me ha dado por comenzar a teclear sobre estos temas. Comencemos.

¿De verdad se perdería algo si desapareciesen las consolas? Y lo pregunto en serio, no lanzo esta pregunta no esperando obtener respuesta, no es ningún tipo de pregunta retórica. En las futuras plataformas (ya sean PC, cloud gaming o móviles) se podrían mantener perfectamente los mismos valores de producción. E incluso, en el caso del PC, se podrían abaratar muchos costes al no tener que comprar licencias para poder publicar en esas plataformas.

Y es que, en la actualidad, ¿qué ventajas nos dan las consolas a la hora de jugar? Básicamente se pueden reducir a dos: precio de la plataforma y facilidad de uso.

¿Estas dos ventajas sirven para justificar la existencia de estas plataformas? Probablemente, porque los usuarios de videojuegos no tiene porqué estar comiéndose la cabeza con fragmentaciones de mercado (Android), configuraciones de componentes (PC) o la estabilidad de su red (cloud gaming).

Y, además de esas ventajas, ¿obtenemos otra por jugar en consolas? El precio de los juegos no es una, desde luego. Las consolas son las plataformas más caras para consumir videojuegos, con diferencias de entre 10 y 20€ (la mayoría de las veces es esta segunda cifra) con respecto al PC en los títulos AAA. Y ni hablemos de los títulos indie o los descargables, que pocos llegan siquiera a los 15€.

Es evidente que estoy enfocando este artículo desde el punto de vista del consumidor, no del desarrollador. Probablemente a los desarrolladores y las grandes compañías les interese la existencia de las consolas en el sentido de que son entornos cerrados y no necesitan un testeo tan complejo como el que necesitarían en el mercado de los móviles o en el PC.

Yo, de forma totalmente personal, creo que las consolas tal y como las conocemos están dejando de ser útiles al jugador a pasos agigantados. Y más tal y como está evolucionando la cosa. Mierdas sociales, gilipolladas de juego familiar, ultra-casualización del mercado gamer… Y esto no lo está haciendo sólo Nintendo; Microsoft y Sony no le van muy a la zaga. Y son ellas mismas las que se están cargando el mercado de las consolas, llenando sus máquinas con un montón de software y hardware accesorio que no es necesario para jugar.

¿De verdad necesitamos una máquina que reproduzca televisión por streaming? ¿De verdad queremos cacharros de reconocimiento de movimiento, si al final vamos a jugar con el pad de toda la vida? ¿De verdad necesitamos que las consolas sean un centro multimedia? Yo creo que no. Y, en este plan, creo que la desaparición de las consolas no nos haría llorar a ninguno.

Dicho directamente, ya no creo en las consolas tal y como las conocemos. Se ha perdido el rumbo y tienen muchos más contras que pros, a mi modo de ver. Cuando volvamos a ver consolas que solo se utilizan para jugar, consolas sin mierdas sociales y gilipolladas varias, entonces, y solo entonces, volveré a creer que son necesarias. Hasta entonces, les pueden ir petando.

Y, por este lado, doy por acabado el artículo. En realidad, este breve escrito es solo una excusa para dar comienzo a una serie de artículos en los que comentaré las posibles alternativas a las consolas. En un principio serán tres: cloud gaming, móviles y tablets y PC. Y tal vez hable de las consolas portátiles, mucho más consolas que sus hermanas de sobremesa. Si alguien tiene alguna otra alternativa, será bienvenida la sugerencia.