Violadores en la Selva es un juego completo, lleno de peligros y sorpresas por doquier. Una maravilla de colores y complicados puzles que pondrán a prueba nuestro ingenio, con una jugabilidad inmejorable y una banda sonora digna de cualquier estantería.

La pantalla inicial ya nos da una idea bastante clara de lo que será este desternillante juego. Somos un cazador que sale a la selva y debe matar violadores. ¿Pero qué tipo de violadores? ¿Serán violadores de mujeres de las tribus? ¿Pedófilos, zoófilos, enfermos mentales que presenciaron maltratos de su padre a su madre cuando eran pequeños? La intriga nos corroe.

He aquí a nuestro alterego cazador: hombre de mandíbula ancha y barba de 2 días. Un hombre de gesto duro y con una escopeta bien larga. En la pantalla nos dan una pista que prevé ser muy útil para sobrevivir en esta intrincada aventura: “¡Vigila tus espaldas, cazador!”. La complejidad del juego es tal que agradecemos con gusto una breve explicación de texto sobre su manejo. Lo crudo de sus imágenes ya se deja ver por el botón de iniciar  partida. Respiramos hondo, y hacemos click en el trasero desnudo.

Nos encontramos en la selva, solos y con nuestra escopeta de caza como única defensa. Los peligros acechan en cada arbusto o en cada árbol, pueden salir de donde menos lo esperemos. Gracias al tutorial de la pantalla de inicio, podemos movernos con facilidad* y mantenernos siempre alerta. Vemos dos salidas de esta pantalla, también podemos observar que no tenemos ningún cargador, que contamos con 3 cartuchos escasos y que… oh, no hemos acabado con ningún violador. Arriba a la derecha se cuentan nuestros puntos conseguidos en esta partida, como en todo buen juego de acción que se precie. Seguimos adelante.

¡Oh, diablos! Algo demasiado rápido para ser humano se ha abalanzado sobre nosotros! ¡Luchemos, luchemos!**

¡ARGH! ¡AAARGH! ¡DÉJAME, DÉJAMEE!

Tapen los ojos a sus niños, y también los oídos. ¡Estamos siendo enculados por un violador de la selva!

Ya hemos sufrido la ira de estos monstruosos seres. Arriba a la izquierda podemos ver la cantidad de veces que nuestro ano puede soportar cosplayearse de la bandera de Japón. Pero somos hombres fuertes, tenemos una barba de dos días y una mandíbula de macho, así que no nos rendiremos.

¡Toma violador! ¡JA! Esta vez no me cogiste desprevenido.

Seguiremos aventurándonos en los riesgos de la selva y cazando a pesar de los peligros que nos acechan. Porque eso es lo que somos, porque para eso hemos nacido. Somos El Cazador.

Podéis probar vuestra hombría aquí: jugar online.

 


 

* Nota de la autora: mentira, el muñeco va donde le da la gana le ordenes lo que le ordenes

** Nota de la autora: esta batalla es automática, y la computadora siempre gana