No comprendo WiiU. No soy capaz de encajarla en una estrategia lógica de una compañía tan grande como Nintendo. No sé si llega muy tarde o muy temprano. No comprendo WiiU como no comprendo a Jackson Pollock o Cleveland’s Show. No sé por qué, ni cómo. No sé a dónde quieren llegar con ella, ni que pretenden con su aparición. No sé nada sobre la concepción de la consola, qué se les ha pasado por la cabeza,  en qué reunión les pareció una buena idea. Así que no sé cómo tomármela porque no puedo comprenderla.

Nintendo tiene en su catalogo las mejores consolas de sobremesa de la historia. No estaríamos donde estamos sin su NES, la evolución mejorada e hipervitaminada que es SNES, la contundencia de la Nintendo 64 y las capacidades de la Game Cube. Viendo este historial, la Wii tiene una lógica interna que poca gente pareció comprender. Xbox y la PS2 ya apuntaban hacia lo que hoy en día son sus superiores, tan solo por añadidura y mejoras. Xbox 360 y PS3 están lejos de ese concepto de consola-para-jugar que era NES. En palabras de Microsoft, son “centros multimedia”.

Recuerdo aquella barbacoa en 1974 con la PS3 a todo trapo...

La Wii puede que sea la mejor consola de su generación. Mira directamente a la NES y se regocija en ella para invertir la concepción de esta y crear una nueva idea de mecánicas que nunca nadie ha llegado a saber explotar del todo, si bien hay un puñado de honrosas excepciones. En mi catalogo personal de Wii tengo tres de los cuatro Just Dance que han salido hasta la fecha* y los adoro. Son la vieja idea del machacabotones de los hack n slash (Bayonetta, Ninja Gaiden) reconvertido en un juego de baile donde dar justo y poder seguir dando está recompensado. No es tan distinto a las peleas de los Batman Arkham.

Llegados a este punto donde Nintento pretende dar nuevas mecánicas de juego, Wii y DS (los botones son muy mainstream), da un paso atrás y decide que la nueva revolución a la hora de jugar es… tener una pantalla en el mando. En un principio podría parecer una marcianada. Lo es. Sin embargo, se puede atajar para convertir la experiencia de juego en algo nuevo. De ahí el hashtag #conWiiUpuedo. Con esta consola harás cosas que con otras no, como no detener el juego para introducir una contraseña (cosa que sí pasaba con los puzles-tuberías de Bioshock).

La verdadera marcianada está en vender un mando por si quieres jugar a esos juegos jarcor que puedes encontrar en el resto de consolas de la misma forma que juegas en el resto de consolas. Es un ejemplo de muchos de qué está ocurriendo en Nintendo, cada vez más pulcramente cerca de una Apple que saca iPads cada seis meses. La diferencia es que a Apple le funciona. Así que si tú eres una megaempresa sobre tecnología… ¿por qué no?

Aun con todo, sigo sin comprender WiiU. No llega a ser esa consola que solo sirve para jugar a diferencia del resto, donde la opción de juegos es la cuarta pestaña en el Home de 360. Pero tampoco sirve para nada más. Tampoco han renegado de esos juegos multiplataformas como habían hecho con Wii. Ahora se enorgullecen de tenerlos. De tenerlos tarde.

Así que el problema está en no saber de qué va esta consola. Qué es. Por qué es cómo es. Como a todo, hay que otorgarle cierta presunción de inocencia. Un pequeño margen de error para que demuestre de una vez por todas su personalidad, quién es y para qué ha venido a nosotros. No la odiéis de antemano porque es un bebé que no sabe ni su función en este mundo.

Hoy sale Wii U a la venta. Recibámosla con un poco de cinismo que oculta nuestro amor.

 

 

*Como excusa diré que los tengo por obligación fraternal. Pero molan mucho.